Mario Martínez explicó que durante los primeros meses de 2026 se observó muy poco movimiento en el rubro de pesca comercial y turística. Señaló que esta situación responde principalmente a la escasez de peces en la zona de Ayolas, lo que genera preocupación tanto en los trabajadores del sector como en los prestadores de servicios vinculados a la actividad.
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Entre las principales causas mencionó la pronunciada bajante del río Paraná y la presencia de una gran cantidad de algas acuáticas. La existencia de estas especies afecta, por un lado, la navegación y, por otro, la actividad pesquera, complicando las tareas diarias de quienes dependen del río para su sustento.
Los pescadores se quejan de que las algas destruyen sus elementos de pesca, que tienen un elevado costo. Asimismo, sostienen que los peces ya no llegan hasta esta zona debido a la bajante del río, lo que impacta negativamente en la producción y en los ingresos económicos del sector.
“Los peces buscan aguas profundas donde permanecer, es por ello que se mantienen en la zona de Cerrito y de Paso de Patria. En esta zona ya no se consiguen especies de dorado, surubí, bogas ni bagre. Lo que más está saliendo son salmón y armado. Esta situación se resiente en la economía local; lo que oxigena un poco es el turismo”, expresó Martínez.
Pago de licencia
En otro momento, el funcionario señaló que actualmente se encuentra habilitado el pago de licencias de pesca comercial. Informó que las asociaciones de pescadores comenzaron a retirar el listado de sus asociados y que el canon correspondiente es de G. 226.000.
En principio, el plazo establecido por ley para los pagos se extiende hasta julio próximo. Estar al día con este documento permitirá a los pescadores comerciales acceder al subsidio que el Gobierno Nacional desembolsa durante la temporada de veda pesquera.
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