Municipalidad de San Pedro de Ycuamandyyú, a la deriva entre crisis políticas y reclamos ciudadanos

La municipalidad de San Pedro de Ycuamandyyú nuevamente deambula en crisis y la ciudadanía reacciona, se moviliza y se mantiene en vigilancia.Omar Acosta, Abc Color

SAN PEDRO. La administración de la Municipalidad de San Pedro de Ycuamandyyú atraviesa una prolongada crisis política y administrativa que mantiene a la institución en constantes conflictos internos, movilizaciones ciudadanas y cuestionamientos a la gestión, mientras la capital departamental muestra escasos avances en materia de desarrollo.

En la ciudad de San Pedro de Ycuamandyyú, capital del departamento de San Pedro, los reclamos ciudadanos apuntan a un deterioro sostenido de la infraestructura urbana y de los servicios municipales. Plazas en malas condiciones, calles deterioradas, veredas ocupadas por vendedores ambulantes, recolección deficiente de basura y una terminal de ómnibus prácticamente abandonada forman parte del panorama actual.

Antecedentes de la crisis

La actual situación tiene su antecedente en el anterior periodo municipal, cuando el entonces intendente, el colorado cartista Gustavo Rodríguez, fue reelecto en medio de cuestionamientos a su gestión. Tras denuncias ciudadanas y movilizaciones, se dispuso la intervención de la comuna, donde se detectó un presunto daño patrimonial cercano a G. 18 mil millones.

Minutos antes de ser destituido por la Cámara de Diputados, el jefe comunal presentó su renuncia al cargo. Posteriormente se convocó a nuevas elecciones municipales, en las que resultó electo Carlos Quiñónez, también del sector colorado cartista, quien asumió con la promesa de encaminar la administración municipal.

Sin embargo, según denuncias de sectores ciudadanos, la situación lejos de mejorar se habría agravado con el paso del tiempo, con obras inconclusas, supuestas sobrefacturaciones y retrasos en el pago de salarios a funcionarios municipales.

Crisis permanente en la Junta Municipal

La inestabilidad también se refleja en la Junta Municipal de San Pedro de Ycuamandyyú, donde en el actual periodo se registraron varias renuncias, reemplazos y conflictos políticos.

El concejal colorado José Agustín Mendoza renunció a su banca para asumir como concejal departamental y actualmente se perfila como precandidato a intendente. En su lugar asumió la edil colorada Juana Rodríguez, hermana del exintendente Gustavo Rodríguez.

Posteriormente, la concejala Liz Rodi solicitó permiso por tiempo indefinido para ocupar el cargo de secretaria de Educación en la Gobernación de San Pedro, siendo reemplazada por la colorada Damiana Agüero.

Durante el mismo periodo falleció el concejal del Partido Verde Vidal Palacios. En su reemplazo asumió Cristian Peralta, quien posteriormente también falleció en un accidente. Tras ello asumió Apolonio Álvarez, en medio de cuestionamientos y reclamos de la dirigente liberal Mabel González, quien exige el escaño. El caso continúa sin resolución definitiva en la justicia electoral.

A esto se suma la renuncia del exintendente interino Rodrigo Molinas, quien pasó a ocupar el cargo de jefe de gabinete en la Gobernación de San Pedro. En su lugar asumió su familiar, el concejal colorado Gustavo Ortiz.

Nueva polémica en la Junta

La crisis volvió a escalar esta semana luego de que la concejala Liz Rodi renunciara a su cargo en la Gobernación para lanzar su precandidatura a la intendencia y solicitara su reincorporación a la Junta Municipal.

El pedido no fue aceptado por mayoría y el tratamiento del caso fue postergado, lo que generó la reacción de ciudadanos que se movilizaron frente al edificio municipal y escracharon al presidente de la Junta, Pascual Ocampos, quién en medio de abucheos y a huevazos se retiró de la sesión. Ocampos además busca su reelección como concejal.

El conflicto también gira en torno a determinar quién debería dejar la banca para permitir el retorno de Rodi: si la concejala Damiana Agüero, quien asumió en su reemplazo, o el último edil que juró, en este caso Gustavo Ortiz.

Mientras tanto, la ciudadanía continúa movilizándose y manteniéndose en estado de vigilancia, en medio de un clima político cada vez más tenso y a las puertas de un nuevo proceso electoral para elegir a las próximas autoridades municipales.

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