El cruce de las calles Teniente José Félix López y Domingo Montanaro, en el barrio San Pablo, se ha convertido en el símbolo de la desidia urbana. Apenas a una cuadra del Mercado de Abasto, el paisaje es desolador. Baches profundos, basura acumulada y una red cloacal colapsada que baña el asfaltado con aguas servidas.
Para quienes viven en la zona, este panorama no es nuevo, pero la situación alcanzó un punto crítico tras las recientes precipitaciones.
Según los testimonios, el estado del pavimento empeoró drásticamente, dificultando el paso de vehículos y peatones. Sin embargo, el problema más grave es la pérdida de cloaca, que genera olores nauseabundos durante todo el día, afectando la calidad de vida y la salud de los pobladores.
A pocos metros del cruce, la situación se agrava con una enorme zanja a cielo abierto. El sitio funciona hoy como un vertedero clandestino donde se arroja basura de forma indiscriminada, lo que, sumado al estancamiento de fluidos, convierte al lugar en un peligroso foco de enfermedades.
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La seguridad también es una preocupación constante. Los vecinos advierten que transitar por allí es un riesgo mortal, especialmente en días de lluvia, cuando el agua cubre la zanja y la vuelve invisible para conductores y transeúntes.
Como broche de oro a este caos, una importante fuga de agua de la Essap brota en medio de la calle, desperdiciando el recurso mientras termina de socavar lo poco que queda de la vía.