La institución, dependiente de la Dirección de Educación Agraria del Ministerio de Agricultura y Ganadería, alberga actualmente a 111 estudiantes (35 mujeres y 76 varones) del primero al tercer curso. Desde su habilitación en 1995, la escuela pasó de ser un modelo de formación técnica a una institución en decadencia.
Infraestructura colapsada
Uno de los pabellones fue evacuado por peligro de derrumbe, los sanitarios están en pésimas condiciones y el tinglado de maquinarias agrícolas presenta un avanzado deterioro. A esto se suma la falta de mantenimiento de ventiladores y aires acondicionados, lo que obliga a los alumnos a desarrollar clases bajo los árboles.
Si bien parte de la infraestructura fue refaccionada por la Itaipú Binacional y se entregaron mobiliarios durante la gestión del ministro Carlos Giménez, el deterioro general de la institución sigue avanzando sin soluciones de fondo.
Producción en caída
La producción agropecuaria, eje central de la formación técnica, se redujo drásticamente. La apicultura prácticamente desapareció, la suinicultura funciona con pocos animales y en condiciones precarias, la horticultura es mínima, y la producción láctea apenas alcanza los 10 litros diarios. La producción de carne se destina solo al autoconsumo.
En años anteriores, la institución incluso comercializaba productos en ferias, pero actualmente la actividad productiva está casi paralizada.
Crisis institucional y denuncias
A este escenario se suma una fuerte crisis institucional tras el cambio de dirección. El exdirector Miguel Coronel dejó el cargo para incursionar en la política, siendo reemplazado por la veterinaria Aida Sanabria.
Tras su asunción, surgieron denuncias de funcionarios y exalumnos sobre supuestos manejos irregulares, cambios constantes de funciones y situaciones polémicas que involucran a personas cercanas a la nueva administración.
Los funcionarios Pablina González y Solano Ruiz Díaz cuestionan la inestabilidad laboral y el manejo institucional, mientras que la exalumna Claudia Ruiz presentó denuncias ante el Ministerio de Educación y Ciencias y el MAG.
Entre los hechos señalados, se menciona la difusión de imágenes de alumnos menores de edad en eventos privados donde habría consumo de bebidas alcohólicas. La directora reconoció haber estado presente en uno de esos encuentros, aunque negó haber ingerido alcohol y aclaró que ocurrió antes de asumir el cargo.
Respuesta de la dirección
La directora Aida Sanabria solicitó tiempo para revertir la situación, señalando que asumió en medio de múltiples deficiencias.
Afirmó que trabaja en gestiones para recuperar la producción y mejorar la infraestructura, aunque también sostuvo que algunos funcionarios se resisten a los cambios, minimizando las denuncias en su contra.
De modelo educativo a abandono
La institución fue inaugurada en 1995 sobre una propiedad de 500 hectáreas, con moderna infraestructura y sistema de internado, atrayendo a jóvenes de distintos puntos del país.
Sin embargo, actualmente solo quedan 106 hectáreas, mientras el resto fue ocupado por terceros. La oferta académica también se redujo, manteniéndose únicamente los tres cursos en modalidad de internado mixto.
Hoy, la Escuela Agrícola de San Pedro refleja un proceso de abandono progresivo, con una comunidad educativa que exige respuestas para evitar el colapso definitivo de una institución clave para la formación agropecuaria en el norte del país.