El templo de San Pedro, de origen franciscano y estilo barroco del siglo XVII, presenta grietas en paredes de adobe y en el techo, comprometiendo seriamente su estructura. El deterioro avanza sin respuestas concretas.
El sacerdote Juan Carlos Palacios denunció la desidia estatal y recordó que desde hace años vienen solicitando la intervención de la iglesia. Advirtió que parte de la estructura ya colapsó en 1962, por lo que urgen acciones inmediatas para su conservación.
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Pese a verificaciones realizadas por técnicos del MOPC y de la Secretaría Nacional de Cultura (SNC), quienes recomendaron una intervención urgente, las obras no se concretaron. La falta de seguimiento agrava el riesgo.
Ante el peligro inminente, el párroco anunció que comenzará trabajos de apuntalamiento incluso sin autorización oficial para evitar el derrumbe de sectores comprometidos. La decisión responde a la urgencia.
“Tenemos miedo durante las celebraciones, especialmente con lluvias o vientos fuertes”, expresó, al tiempo de remarcar que la seguridad de los fieles está en juego. La situación es crítica.
El sacerdote Palacios cuestionó las restricciones para intervenir un patrimonio sin permiso estatal, afirmando que la inacción obliga a actuar para preservar el edificio histórico. La postura refleja indignación.
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Las paredes de adobe, de gran espesor, presentan fisuras profundas, lo que incrementa el temor de un colapso parcial o total. Representa un riesgo es constante.
Aunque en 2014 el MOPC realizó trabajos de restauración en el retablo actualmente el edificio enfrenta un avanzado deterioro estructural.
La comunidad continúa celebrando misas en el interior del templo pese al peligro, mientras crece la preocupación por la preservación de este símbolo histórico y cultural.