El puente fue trasladado recientemente hasta el lugar donde el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) prevé su instalación. Sin embargo, apenas arribó a la comunidad, comenzaron las críticas.
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Vecinos señalaron que la estructura presenta corrosión en la base, desgaste en varias piezas metálicas y signos visibles de fatiga, lo que reavivó la desconfianza sobre su capacidad para soportar el tránsito pesado y las condiciones climáticas de la zona.
La estructura corresponde al conocido puente Parará, que anteriormente se encontraba en Puerto Elsa, actual Nanawa, departamento de Presidente Hayes.
En aquel sitio, su estado ya había sido motivo de reclamos y cuestionamientos por parte de usuarios y autoridades locales, hasta que finalmente fue reemplazado por un puente de hormigón.
Para los pobladores de Potrero Esteche, el traslado de esa estructura no representa una solución, sino la transferencia de un problema que en otro punto del país ya había quedado superado.
Zona clave para la producción
El paso de Zanjita se encuentra sobre un brazo del arroyo Ñeembucú que desemboca en el arroyo Pikyry. Se trata de un punto de conexión fundamental para varias comunidades rurales del distrito de Laureles, especialmente para el movimiento de la producción agropecuaria y forestal.
Por ese tramo circulan con frecuencia camiones de gran porte que transportan eucaliptos, arena, piedras y otros productos provenientes de establecimientos de la zona.
Debido a esa dinámica, los pobladores sostienen que la estructura proyectada no ofrece garantías técnicas para soportar cargas permanentes y de alto tonelaje.
El temor también está vinculado a los períodos de crecientes. En épocas de lluvias intensas, el cauce adquiere mayor fuerza y volumen, situación que históricamente complica la conectividad de las comunidades rurales del distrito.
“No vamos a aceptar”
El intendente municipal de Laureles, Fermín Candia (PLRA), cuestionó con dureza la decisión del MOPC y calificó como una “burla” la intención de instalar una estructura que, según afirmó, ya había cumplido su vida útil.
“Oreapo’i hikuái (nos tratan de menos). Nosotros no vamos a aceptar ese puente. Por aquí transitan todo tipo de camiones, camiones que transportan eucaliptos para la fábrica, camiones que llevan arena y piedra, y ese puente no va a aguantar”, manifestó el jefe comunal.
Candia remarcó que la comunidad había solicitado una obra que represente una solución definitiva y no una infraestructura reutilizada cuya resistencia genera dudas.
“No es el puente que pedimos. Nosotros solicitamos una obra que brinde garantía y seguridad para el tránsito”, enfatizó.
Convocan a movilización
Ante la preocupación creciente, pobladores de Potrero Esteche anunciaron una movilización para esta semana.
La medida busca expresar el rechazo comunitario a la instalación del puente y exigir una respuesta técnica que contemple las condiciones reales del lugar.
Los organizadores señalaron que en los próximos días darán a conocer la fecha y el horario de la convocatoria.
El malestar no se limita únicamente al estado visible de la estructura. También surge el cuestionamiento de fondo sobre el criterio utilizado para destinar a una comunidad del interior una infraestructura descartada en otro departamento.
En Potrero Esteche, donde desde hace años se reclama una solución segura y duradera para garantizar la conectividad, la llegada del puente Parará terminó convirtiéndose en un nuevo foco de conflicto y en un símbolo de la histórica postergación que denuncian los pobladores.
Desde el MOPC,el jefe del distrito 12 Pedro Cantero, salió al paso de los cuestionamientos y pidió tranquilidad a los pobladores.Aseguró que el puente será puesto a punto antes de ser instalada.
Explicó que los funcionarios encargados del puente trabajaran en la zona para reparar y dejar como nuevo la estructura del puente metálico.