Cada 24 de mayo, se conmemora el Día Nacional de la Epilepsia, una fecha para concienciar a la población sobre una de las condiciones neurológicas crónicas más comunes.
Las autoridades sanitarias remarcaron que el principal desafío actual es educar a la ciudadanía para que aprenda a reconocer los síntomas a tiempo, brinde un acompañamiento seguro y deje de lado los mitos.
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La creencia popular asocia la epilepsia únicamente con caídas y sacudidas violentas del cuerpo. Sin embargo, los especialistas aclaran que este trastorno, provocado por una alteración temporal en la actividad eléctrica del cerebro, se manifiesta de formas muy diversas.
Los síntomas, más que convulsiones
Además de las convulsiones tradicionales con pérdida de conciencia, una crisis epiléptica puede presentarse a través de:
- Una desconexión momentánea con el entorno, o sea, la persona se queda con la mirada fija por unos segundos.
- Movimientos involuntarios y repetitivos de las manos o el rostro.
- Alteraciones repentinas en los sentidos, náuseas o sensaciones extrañas en el cuerpo.
- Episodios breves de confusión mental.
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Desde el Ministerio de Salud aclaran que tener un episodio convulsivo aislado no significa necesariamente que una persona tenga epilepsia, pero sí es una señal de alerta que exige una evaluación médica inmediata para determinar la causa real.
Guía de primeros auxilios: qué hacer y qué evitar
El conocimiento de la ciudadanía al presenciar una crisis es vital para evitar que el paciente sufra accidentes graves o golpes. Los profesionales de la salud insisten en que lo primordial es mantener la calma y seguir pautas sencillas de asistencia:
- Colocar a la persona de lado: Esto es fundamental para liberar las vías respiratorias y facilitar que respire bien.
- Proteger la cabeza: Colocar algo blando debajo de su cabeza (como una campera o almohada) y retirar objetos cercanos con los que pueda golpearse.
- Acompañar: Permanecer al lado de la persona de forma calmada hasta que la crisis termine por completo y recupere la conciencia.
Lo que NO se debe hacer
- No introducir objetos en la boca: Existe el mito de que la persona puede “tragarse la lengua”, lo cual es físicamente imposible. Meter pañuelos, dedos u objetos duros solo puede causar asfixia o romperle los dientes.
- No sujetar con fuerza: No se debe intentar frenar los movimientos de los brazos o las piernas de la persona, ya que esto puede provocarle lesiones musculares o fracturas.
Tratamientos disponibles y la lucha contra el estigma
La epilepsia puede tener orígenes muy variados: desde factores genéticos, lesiones sufridas durante el nacimiento, infecciones del sistema nervioso, hasta secuelas de accidentes de tránsito o derrames cerebrales (ACV).
Afortunadamente, la gran mayoría de los pacientes logra hacer una vida completamente normal y bajo control gracias a los tratamientos con medicamentos específicos.
Sin embargo, los datos médicos señalan que cerca de un 30% de los afectados presenta una variante “farmacorresistente”, lo que significa que las pastillas comunes no son suficientes. Para estos casos, la medicina actual ofrece alternativas como cirugías focalizadas, la dieta cetogénica bajo estricto control médico o implantes tecnológicos como el estimulador del nervio vago.
Finalmente, el Ministerio de Salud recordó de forma enfática que la epilepsia no es una enfermedad contagiosa ni una limitación mental.