Luego de que la Superintendencia de Salud clausurara de forma sorpresiva la clínica Oropallo Institute of Genetics and Precision Medicine en Asunción, por no contar supuestamente con la habilitación correspondiente, el ciudadano italiano Libero Antonio Oropallo emitió un descargo público.
A través de sus redes sociales, rechazó las acusaciones de ejercicio ilegal de la medicina y denunció una supuesta red de trabas administrativas y pedidos de dinero dentro del proceso de habilitación.
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Oropallo calificó la intervención de “circo mediático” y aseguró contar con todos los documentos y constancias notariales que demuestran que intentó ponerse al día, pero que su expediente fue “cajoneado” de manera deliberada durante dos años mientras otros consultorios del mismo edificio sí recibían luz verde.
“Mi función era la de inversor y consultor”
Oropallo apuntó a desmontar la versión de que ejercía como médico tratante sin estar registrado en el país. El afectado aclaró que, si bien inició los trámites de revalidación de su título extranjero en el Ministerio de Salud, el papeleo quedó pendiente por cuestiones externas. Por esa razón, optó por un camino estrictamente legal para operar el centro.
Afirmó que contrató a médicos paraguayos plenamente habilitados por ley. Ellos eran los encargados exclusivos de atender a los pacientes, emitir recetas y firmar los diagnósticos bajo su propia responsabilidad profesional.
Oropallo insistió en que su participación en la clínica se limitaba a la de un inversor financiero y consultor técnico cuando los profesionales locales le solicitaban una segunda opinión científica, pero jamás actuó como el médico de cabecera de ningún paciente en territorio paraguayo.
Denuncia supuestos pedidos de dinero para “agilizar”
El médico italiano relató el calvario administrativo que sufrió tras contratar a un gestor recomendado, identificado como Osvaldo Ferras, para tramitar los permisos del local. Según Oropallo, cumplió con todas las exigencias edilicias del Ministerio de Salud. Contrató incluso a un arquitecto y costeó las reformas exigidas con fondos propios.
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Sin embargo, el trámite se estancó cuando aparecieron presuntas irregularidades. “El gestor comenzó a solicitar sumas adicionales de dinero bajo el argumento de que era necesario ‘agilizar’ el expediente, insinuando que, de lo contrario, la carpeta podía quedar detenida. Me negué. Ya había abonado todos los gastos legales y no iba a pagar conceptos que no eran transparentes”, disparó el inversor.
Poco después de esa negativa, el Ministerio de Salud alegó que los documentos “se habían traspapelado”. A pesar de que la clínica volvió a presentar toda la carpeta con las firmas correspondientes, el expediente entró en un silencio absoluto que ya dura dos años.
Lo llamativo, según el denunciante, es que se logró habilitar sin problemas a todos los demás consultorios ubicados en el mismo edificio.
Un incidente violento registrado
Según el italiano, una persona que actuaba en su representación acudió a la Dirección General de Control de Profesiones y Establecimientos de la Salud para entregar los papeles faltantes.
Al escuchar el nombre de Libero Oropallo, el entonces Director General de dicha dependencia, Abg. Luis Velázquez Seiferheld, reaccionó supuestamente de forma violenta, golpeando la mesa de su despacho y manifestando de forma airada que estaba “cansado de escuchar ese nombre”.
“Si tanta diligencia existió ayer para intervenir y clausurar la clínica con procedimientos espectaculares para alimentar titulares, ¿por qué no existió la misma diligencia en estos dos años para resolver un expediente presentado conforme a derecho?”, cuestionó Oropallo.