El horizonte urbano de Paraguay, especialmente en Asunción, está experimentando una transformación sin precedentes donde el desarrollo de edificios de departamentos ya no es solo una cuestión de infraestructura, sino el anclaje principal para la radicación extranjeros en nuestro país.
Esta tendencia ha convertido a la unidad inmobiliaria en el primer activo tangible que permite a los inversores materializar su decisión de establecerse en el país, transformando una simple intención en una decisión práctica de inversión y documentación formal.
El impacto de este fenómeno se refleja con nitidez en las estadísticas oficiales de la Dirección Nacional de Migraciones, que reportó un impresionante total de 18.071 solicitudes de residencia solo en el primer trimestre de 2026, lo que representa un incremento del 85% respecto al año anterior.
Con una proyección que apunta a alcanzar las 80.000 solicitudes al cierre del año, queda claro que el país se ha vuelto un imán para ciudadanos de la región, principalmente brasileños, y mercados extrarregionales que buscan estabilidad.
Para navegar este proceso, han surgido firmas especializadas como MAYN, experta en el concepto de soft landing, que consiste en el acompañamiento integral del inversor en su desembarco en el país, abarcando desde la obtención de la residencia legal y el Investor Pass hasta la constitución de compañías y apertura de cuentas bancarias.
Este servicio es fundamental para profesionalizar la llegada de capitales, asegurando que cada paso se realice dentro de los marcos legales y de cumplimiento.
Sobre la relevancia del sector, Olinda Llano, Team Leader del área de Immigration del estudio, explica que para el extranjero que busca orden patrimonial, “la clave está en lograr que el inmueble deje de ser un simple activo y se convierta en un verdadero instrumento jurídico”.
De esta manera, la adquisición de una propiedad se integra directamente con las normativas vigentes que habilitan la residencia permanente a través de una inversión calificada como lo son los departamentos en edificios de gran altura que están cambiando la fisonomía urbana de la capital, principalmente.
Un pilar fundamental de esta estrategia es el Paraguay Investor Pass, un régimen que exige una inversión inmobiliaria mínima de US$ 200.000.
Para acceder a este beneficio, el inversor debe acreditar el desembolso de al menos el 30% del valor total mediante documentación sólida, como contratos de compraventa con firmas certificadas, asegurando que el activo tenga una finalidad económica clara de renta o explotación comercial.
En este sentido, Griselda González, socia directora del citado estudio, remarca la importancia de la formalidad al señalar que bajo este esquema “la compra permite al extranjero obtener la residencia permanente e iniciar formalmente sus actividades económicas en Paraguay” bajo el ropaje que brinda la seguridad de tener un lugar donde establecerse bajo estándares inmobiliarios internacionales.
Esta seguridad jurídica desde el primer día es lo que otorga confianza al capital global en un mercado en fase temprana con alto potencial de valorización.
La eficiencia operativa es otro factor determinante, ya que el Gobierno otorga un tratamiento prioritario a quienes acreditan inversiones inmobiliarias, permitiendo que la Constancia de Inversionista Extranjero se expida en apenas cinco días hábiles.
Al respecto, Olinda Llano subraya que “la velocidad es, sin exagerar, el gran diferencial de este régimen”, permitiendo que un inversor obtenga su carnet de residencia en aproximadamente quince días y su cédula de identidad paraguaya en cerca de un mes.
Sin embargo, ante la masiva llegada de interesados, las autoridades han elevado los estándares de transparencia para garantizar que el sistema no sea vulnerado.
Griselda González advierte que para proteger la reputación del país ante el aumento de la demanda, “el régimen debe ser utilizado por inversores genuinos”, aplicando controles rigurosos de compliance que verifican que la inversión sea real, reciente y efectivamente ejecutada, evitando intermediarios que prometen saltar pasos legales.
Este proceso genera un círculo virtuoso inmediato: la inversión inicial en real estate deriva en radicación efectiva, lo que a su vez dispara el consumo local, la demanda de servicios de mantenimiento, seguros, asesoría legal y la contratación de profesionales y la construcción de más departamentos.
El sector inmobiliario actúa así como un punto de contacto crítico entre el capital extranjero y la economía real paraguaya, multiplicando las oportunidades de negocio en diversos rubros. Pero es el crecimiento inmobiliario el punto de partida que fomenta el deseo de los extranjeros de radicarse en nuestro país.
Exitoso Investment Tour
Este creciente interés se vio reflejado hace unos días en el Paraguay Investment Tour España 2026, evento denominado “Paraguay Investments” que, impulsado por el Grupo Petra y con participación de MAYN, ha presentado oportunidades de inversión, recorriendo ciudades clave como Madrid, Barcelona y Valencia, congregando a cerca de 300 asistentes. El encuentro ofreció a los inversores españoles acceso a proyectos inmobiliarios de alto nivel en Paraguay, destacando una rentabilidad atractiva y beneficios como el acceso a la residencia permanente.