La celebración en honor del Divino Niño Jesús en la compañía Monte Alto del distrito de Atyrá convoca cada año a miles de familias en su capilla. Los devotos se reúnen para compartir la oración, agradecer por las bendiciones recibidas y renovar su compromiso de mantener viva una tradición que nació del amor y la devoción de los pobladores.
Mirca Esquivel, una de las organizadoras de la fiesta, destacó que detrás de esta fiesta existe mucho esfuerzo y dedicación de parte de los vecinos, quienes trabajan unidos para preparar cada detalle y recibir a los visitantes.
“Es una celebración que hacemos con mucho amor y sacrificio. Para nosotros no es solamente una fiesta religiosa, es un momento en el que las familias se encuentran, comparten y fortalecen su fe en torno al Divino Niño Jesús”, expresó.
La organizadora resaltó que la festividad se convirtió en un espacio donde los niños, jóvenes y adultos participan juntos, transmitiendo de generación en generación el valor de la unión, la solidaridad y la esperanza.
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Programa central de la festividad
Las actividades comenzarán el domingo 19 de julio a las 11:00, con la celebración de la santa misa, donde los devotos podrán elevar sus oraciones y agradecer por la protección del Divino Niño Jesús.
El lunes 20 de julio será la jornada central de la celebración. A las 11:00 se oficiará nuevamente la eucaristía y posteriormente, al mediodía, la comunidad compartirá el tradicional Karu Guasu, preparado gracias al apoyo y la colaboración de los devotos.
Celebración de fe
Esquivel invitó a todas las familias de Atyrá y comunidades vecinas a acompañar esta celebración de fe. “Queremos recibir a todos con los brazos abiertos. Cada persona que llega, cada colaboración y cada gesto de apoyo nos ayudan a seguir fortaleciendo esta hermosa tradición”, manifestó.
La comunidad de Monte Alto espera vivir dos jornadas cargadas de emoción, donde la oración, la fraternidad y el encuentro familiar sean protagonistas, bajo el lema: “Vivamos juntos la ternura y la gracia de Jesús en su santa infancia”.
Más que una festividad religiosa, la conmemoración representa para los pobladores un momento para reencontrarse, agradecer y renovar la esperanza, manteniendo encendida una tradición que forma parte de la identidad espiritual de la comunidad.