Video: el calvario de los vecinos en el barrio Terminal por obras que nunca llegaron

Vecinos en el barrio Terminal de Asunción lidian con la falta de mantenimiento en sus calles y desbordes de aguas servidas.Osmar Henry

Baches que parecen cráteres lunares, raudales capaces de arrastrar camionetas y un arroyo constante de aguas servidas e inmundicia. Esa es la realidad cotidiana con la que conviven los vecinos del barrio Terminal de Asunción, una zona olvidada por las sucesivas administraciones municipales.

La indignación de los pobladores responde a una promesa incumplida que costó miles de millones de guaraníes a los contribuyentes. En el año 2022, la Municipalidad de Asunción emitió los bonos G8 por un valor superior a los G. 360.000 millones, fondos que debían ser destinados expresamente a la construcción de obras de infraestructura y cauces pluviales.

A casi cuatro años de aquella emisión durante la gestión del exintendente Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-HC), la obra no existe en el barrio y el dinero tampoco. Asimismo, el actual jefe comunal, Luis Bello, tampoco demostró intenciones de buscar una solución o intentar concretar el proyecto pluvial.

Trabajadores realizan labores de limpieza en la calle afectada por desechos en el barrio Terminal, Asunción.

En la intersección de las calles Yvapovõ e Yua’sy’y, la acumulación de agua y los pozos destruyen a diario los vehículos que intentan transitar. A esto se suma un sumidero a pocos metros que permanece taponado de basura, lo que convierte la arteria en una trampa mortal cada vez que cae una lluvia de mediana intensidad.

“Pueden ver acá el desastre en el que vivimos. El raudal nos quita cada vez pedazos y pedazos de calle. Los baches que vemos son terribles y los vehículos forman colas de hasta cuatro o cinco cuadras porque intentan pasar sin estropear sus autos”, denunció Ana Ferreira, vecina del lugar.

En la intersección de las calles Yvapovõ e Yua’sy’y, la acumulación de agua y los pozos destruyen a diario los vehículos que intentan transitar.

La pobladora cuestionó además el destino de las ejecuciones presupuestarias. “Queremos saber dónde está esa plata de los desagües que prometió el exintendente. Nos morimos por saber la verdad”, cuestionó.

De igual forma, Ferreira dijo que la situación económica de los frentistas se ve gravemente golpeada, ya que los negocios de la zona quedan abandonados. “Vienen (comerciantes) en días soleados, alquilan, y a la primera lluvia, se van. Las familias no pueden mantener sus negocios por culpa de esta obra que nunca se hizo”, lamentó la vecina.

Vehículos transitan por una calle afectada por baches y charcos de agua en el barrio Terminal de Asunción.

Incumplimiento histórico

Para los pobladores más antiguos, el problema abarca décadas de promesas electorales incumplidas y un abandono sistémico por parte de las autoridades capitalinas. “Vivimos en una desidia hace años. Hay vecinos con más de 40 o 50 años en la zona que siempre pasaron por lo mismo”, relató Lorenza Elizeche, otra de las afectadas.

Ella recordó que la fuerza de los raudales que bajan desde la Estación de Buses de Asunción (EBA) es tan fuerte que generó situaciones de riesgo extremas en el pasado. “A la gente se le llena el patio de agua. Años atrás, un vecino tuvo que destechar su casa para poder salvarse y salir de la corriente”, aseguró.

Ni el actual intendente de Asunción, Luis Bello (ANR-HC),ni Óscar "Nenecho" Rodríguez (ANR-HC), exintendente, mostraron voluntad para dar una solución al reclamo de los vecinos.

Los vecinos afirmaron que las cuadrillas municipales solo acuden de forma paliativa a retirar los residuos de los sumideros in hacer una limpieza profunda. “Toda la vida sufrimos las consecuencias de esta basura y agua; cuando llueve, nadie puede entrar ni salir de su casa”, agregó Elizeche.

Lamentaron también que la presencia municipal se da solo cuando existe una denuncia mediática o el reclamo ciudadano se intensifica. Exigen respuestas claras sobre el paradero de los fondos públicos y una solución definitiva a los raudales que ponen en riesgo sus vidas y sus patrimonios.

Lo
más leído
del día