El choque de dos trenes de alta velocidad en España dejó 69 muertos y 170 heridos. La tragedia ocurrió en las inmediaciones de la estación de Urda, en la provincia de Toledo, a unos 150 kilómetros al sur de Madrid.
Entre los pasajeros que vivieron el accidente estaba Rodrigo Fernández Andés Heyn, un paraguayo de 27 años oriundo de Lambaré que reside en España desde agosto del año pasado.
El joven, ingeniero civil, viajaba desde Madrid hacia Sevilla por motivos laborales. Ocupaba un asiento del vagón cinco del tren Iryo y considera que esa ubicación fue determinante para sobrevivir.
“Creo que por eso me termino salvando, porque al ser el quinto vagón ya el impacto se fue amortiguando”, contó.
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El tren se detuvo y luego sintió dos fuertes impactos
Fernández Andés relató que el viaje transcurría con normalidad hasta que, en un momento, el tren se detuvo en medio de la nada. La situación le llamó la atención porque no era habitual en sus viajes.
Según recordó, tampoco recibió explicaciones de la maquinista, mientras los tripulantes continuaban ofreciendo café a los pasajeros.
Minutos después, sintió lo que describió como dos aceleraciones repentinas y muy fuertes. “No siento como un choque, sino como que el tren enloquece y acelera de golpe”, recordó.
El movimiento hizo que algunos pasajeros que estaban acostados salieran despedidos. Rodrigo, sin embargo, permaneció sujeto entre su asiento y el de enfrente. Reveló que, por ello, no sufrió heridas ni tuvo dolores.
Bajó del vagón y comenzó a ayudar a los heridos
Al mirar por la ventana, vio el otro tren completamente destruido. En ese momento, según resaltó, comprendió que había ocurrido un accidente grave.
Los pasajeros tuvieron que abrir las puertas y bajar por el terraplén, con precaución por los cables eléctricos de alta tensión.
Fue ahí cuando Rodrigo dimensionó la magnitud de lo ocurrido. “Empiezo a ayudar ahí, le doy un poco de agua a una señora que estaba completamente ensangrentada”, relató.
También recordó a una familia que estaba cubierta de sangre y a un grupo de pasajeros que intentaba encontrar la manera de atravesar una reja para llegar a una estancia cercana.
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“Parecía un campo de guerra”
El primer vagón, que había recibido el mayor impacto, terminó cayendo sobre la reja y abrió un paso. Sin embargo, Rodrigo observó que comenzó a incendiarse.
“Veo también como que un chispazo fuerte y se empieza a prender fuego ese primer vagón”, contó.
La escena que tenía delante lo impactó profundamente. “Eso parecía un campo de guerra realmente”, expresó al recordar el momento.
“La magnitud del accidente era una cosa inimaginable. Nadie se pudo haber imaginado lo que estábamos viendo ahí. Yo particularmente no me imaginé algo así”, añadió.
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El operativo de rescate y la asistencia a los sobrevivientes
Rodrigo estimó que la Guardia Civil llegó unos 20 minutos después del accidente. También recordó la presencia de bomberos, policías, ambulancias y helicópteros que trasladaban a los heridos.
El paraguayo contó que intentó comunicarse con el servicio de emergencias 112, pero no obtuvo respuesta. Consideró que la línea podría haber estado saturada por la cantidad de llamadas.
Posteriormente, los pasajeros fueron separados según su estado de salud. “No había grises. Era o estás bien con algún que otro rasguño o estás muy mal”, relató.
Después de permanecer entre dos y tres horas en la zona del accidente, los sobrevivientes fueron trasladados en autobús hasta un polideportivo cercano, donde recibieron asistencia médica, alimentos y contención.
“Veo desde el lado del milagro, no de tragedia”
Fernández Andés explicó que no había elegido específicamente el asiento que ocupaba. Había comprado el pasaje a último momento y la computadora le asignó el lugar.
“El asiento me asignó la computadora y ahí yo digo que Dios estuvo conmigo, porque decidió ponerme en ese asiento. Yo veo desde el lado del milagro, no desde el lado de la tragedia”, manifestó.
También destacó que los pasajeros de los vagones más afectados fueron quienes sufrieron las peores consecuencias. Según su percepción, el impacto se fue amortiguando hacia los vagones posteriores.
El joven dijo que pudo conversar con un ciudadano chileno que viajaba en el segundo vagón más afectado y que, pese a haber sufrido dos impactos y golpes, también logró sobrevivir.
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Esperó llegar a Madrid para contarles a sus padres
Tras el accidente, Rodrigo se comunicó primero con su novia, que se encontraba de visita en España. Apenas pudo hacerlo, le escribió para avisarle que estaba bien y que había sobrevivido. “Estoy vivo de milagro” y “te amo” fueron algunas de las palabras que le envió, sin siquiera contarle inicialmente que había sufrido un accidente de tren.
Cuando posteriormente habló con ella, le pidió que no les dijera nada a los padres de él. Su mamá y su papá no sabían que él tenía previsto viajar a Sevilla por motivos laborales, por lo que decidió esperar hasta estar fuera de la zona del accidente y tener una mejor conexión para comunicarse con ellos.
Fernández Andés explicó que, incluso, llegó a considerar no contarles lo ocurrido, pero finalmente entendió que debían saberlo. Quería hacerlo cuando estuviera tranquilo y pudiera realizar una videollamada para que lo vieran en buenas condiciones. “Me preocupaba más mi mamá porque es más sensible, pero yo sé que mi papá también iba a estar muy preocupado”, relató.
Al llegar a Madrid, finalmente llamó a sus padres, quienes estaban juntos en ese momento. La reacción fue de profunda angustia y emoción: ambos rompieron en llanto al enterarse de que su hijo había estado en uno de los trenes involucrados en la tragedia. Rodrigo, por su parte, intentó tranquilizarlos mostrándoles a través de la videollamada que se encontraba bien.
No recibió contacto de la Embajada paraguaya
El sobreviviente señaló que, hasta el momento de la entrevista, no había recibido contacto del Consulado de Madrid ni de la Embajada paraguaya en España.
Explicó que, durante los registros posteriores al accidente, se identificó como paraguayo, pero que posiblemente las autoridades connacionales priorizaron la búsqueda de víctimas.
Agregó que tampoco maneja información confirmada sobre otros compatriotas que pudieran haber viajado en alguno de los dos trenes.
El cónsul paraguayo en Madrid, René Castillo, descartó ayer a ABC que haya compatriotas entre las víctimas fatales o heridos de gravedad.
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Solidaridad con las familias afectadas
Rodrigo expresó su solidaridad con las familias de las víctimas y con las personas que permanecían hospitalizadas. “Me da mucha pena esa familia que hoy no tiene a sus seres queridos o siguen hospitalizados”, manifestó.
La tragedia ocurrida en la mañana del miércoles conmocionó a España, donde el Gobierno dispuso tres días de luto nacional, en vigencia desde ayer.