Empresas B: la nueva genética económica

Cada año son más las compañías que se suman al Sistema de Empresas B, buscando reducir su impacto ambiental.Jurre Rompa

Un promedio de US$ 29 mil millones genera este segmento en términos de facturación anual, logrando compensar 11 millones de toneladas de CO2 y ahorrado 1,4 mil millones de litros de agua.

En el dinámico escenario empresarial de América Latina, el impacto social y ambiental tomaron un lugar protagónico, especialmente a través de las denominadas Empresas B. Estos negocios no solo buscan ser rentables, sino que se comprometen con el bienestar de las personas y el planeta, demostrando que la sostenibilidad y la rentabilidad pueden ir de la mano.

En Paraguay y la región esto sucede a través de Sistema B, que nació con el objetivo de redefinir el sentido del éxito en la economía, y es por eso que promueve que las empresas ya no busquen ser las mejores del mundo, sino que busquen ser mejores para el mundo.

Sistema B

“Creer que existe una contradicción entre rentabilidad y sustentabilidad es pensar desde la carencia, algo muy arraigado culturalmente”, explican desde la organización que certifica a compañías que cumplen con altos estándares de desempeño social y ambiental, responsabilidad y transparencia.

Sistema B es una organización regional, parte de un movimiento global, que trabaja para construir un nuevo sistema económico que ponga en el centro de sus decisiones el bienestar de las personas y el planeta. Para esto, promueven a las empresas como principales agentes de cambio, utilizando la fuerza del mercado para contribuir al bien común.

Empresas B en la región

Según datos recientes, en Latinoamérica y el Caribe, más de 45.000 empresas midieron su impacto socioambiental, generando un total de US$ 29 mil millones en facturación anual. Estas cifras revelan el auge del Movimiento B, que va transformando la manera en que las empresas conciben su rol en la sociedad. Brasil lidera con un 28% del total de estas empresas, seguido de Chile (22%) y Argentina (19%).

Estas empresas operan en una amplia gama de sectores, desde la agricultura hasta los servicios, y en el último año lograron compensar 11 millones de toneladas de CO2 y ahorrado 1,4 mil millones de litros de agua. Además, más del 84% de las Empresas B en la región adoptaron modelos de negocio de impacto, enfocados en la reducción de la pobreza, la conservación de recursos y la mejora de las condiciones ambientales.

Las Empresas B van tomando mayor protagonismo cada año.

Reescribiendo las reglas

Desde 2006, el Movimiento B ha buscado reestructurar la manera en que las empresas operan a nivel global. A través de la certificación promueven negocios que no solo generan valor económico, sino también un impacto positivo en todos los grupos de interés: trabajadores, comunidades y el entorno.

Sistema B trabaja con diversas organizaciones, incluyendo el Estado y líderes empresariales, para fomentar una transformación sistémica hacia una economía más inclusiva y equitativa. Este movimiento defiende la idea de que el éxito empresarial no debe medirse únicamente en términos de rentabilidad financiera, sino también por el bienestar que genera en su entorno.

En Latinoamérica el Sistema B es responsable de un gran porcentaje de generación laboral.

Mitos en torno a B

A pesar de los avances, todavía existen mitos sobre lo que significa ser una Empresa B. Algunas empresas creen que la sostenibilidad implica sacrificar la rentabilidad, pero la realidad demuestra lo contrario: los negocios sostenibles pueden reducir costos operativos, atraer talento y fortalecer su relación con los consumidores, sin comprometer su éxito económico.

El futuro de los negocios en América Latina parece estar alineado con el crecimiento de este enfoque empresarial, que busca un equilibrio entre propósito y ganancias, demostrando que es posible generar un impacto positivo sin dejar de ser económicamente viable.

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