IPS 2026: ¿Paraguay crece con rostro humano?

Indice de Progreso Social 2026: economía crece pero bienestar social se estanca

El Índice de Progreso Social (IPS) 2026, elaborado desde el 2011 por la organización Social Progress Imperative, con el apoyo académico del Incae, presenta un panorama sombrío para la región, en el que Paraguay emerge con una dinámica propia, enfrentando barreras estructurales que amenazan frenar su desarrollo.

El crecimiento económico no es un fin en sí mismo, sino un medio para alcanzar el bienestar y prosperidad de los ciudadanos, las empresas y los gobiernos; sin embargo, el discurso público frío y repetitivo habla únicamente de números, porcentajes y metas, pero verdaderamente qué hay detrás de estos.

Paraguay se consolida con 4 años consecutivos de crecimiento de su producto interno bruto (PIB), destacando en el ranking a nivel regional, pero ¿qué o quiénes se están quedando atrás?

El IPS 2026, que mide desde el 2011 el desempeño de 177 países, el 90% de la población mundial, revela que los derechos a nivel global han disminuido 6 puntos desde 2011 y 1,9 puntos entre 2021 y 2025; la salud, la seguridad y la calidad ambiental han disminuido entre 2021 y 2025; mientras que el agua y el saneamiento, la vivienda y el acceso a la información se han ralentizado durante este período.

Estancamiento del bienestar

Desde 2021, el progreso social a nivel global muestra señales de estancamiento por retrocesos en salud, derechos, seguridad y calidad ambiental: por primera vez en quince años, el progreso social global muestra signos de congelamiento.

Mientras el PIB global ha logrado recuperarse de los choques pandémicos y geopolíticos, la calidad de vida no ha seguido el mismo ritmo.

Los datos del IPS sostienen que 50 países registraron retrocesos en indicadores clave como derechos personales, seguridad y salud, mientras que solo 36 naciones de las 177 marcaron mejoras significativas en su desempeño general. Las economías avanzadas, habituales líderes del ranking, enfrentan un deterioro en la cohesión social y el acceso a la vivienda.

Europa domina el estudio con Noruega a la cabeza (1º), Irlanda (8º), Alemania (11º), Eslovenia (16º), Estonia (17º) y el Reino Unido (18º), mientras que en Asia sobresalen Japón (14º) y Singapur (16º).

IPS 2026: análisis de 177 países, el 90% de la población mundial y su desempeño social.

América con techo en educación y seguridad

Para nuestra región, el IPS 2026 presenta un balance de trayectorias divergentes. Chile con 79,50 puntos se ubica en el puesto 36, Uruguay en el puesto 37 con 79,33 puntos y Costa Rica en el 39 con 78,85 puntos.

Los tres países se consolidan como los referentes regionales, logrando transformar sus recursos económicos en bienestar social de manera eficiente. Seguidos por Argentina y Brasil en los puestos 42 y 51, respectivamente.

Mientras tanto, Canadá (22º) supera a Estados Unidos (32º), ubicándose ambos en un segundo nivel de progreso por debajo de Europa.

En desempeño medio se encuentran Colombia puesto 67 con 69,81 puntos, México puesto 75 con 68,73 puntos, Paraguay en el puesto 80 por 67,4 puntos, seguido por Perú en el puesto 82, República Dominicana 83 y Ecuador 84.

Sin embargo, el informe advierte sobre una “debilidad estructural” en el continente: el estancamiento de la educación avanzada y la inseguridad. La brecha en formación técnica y profesional está limitando la capacidad de las empresas latinoamericanas para innovar en la era de la inteligencia artificial.

En el grupo rezagado (bajo el promedio mundial) se encuentran Bolivia con 63,24 puntos y el puesto 98, El Salvador (103), Honduras (105), Guatemala (108), Nicaragua (114) y Venezuela (puesto 116 con 57,32 puntos). Estos países enfrentan los déficits más marcados, alejándose significativamente de los estándares de bienestar del continente.

El desempeño promedio de la región es de 69,81 puntos de 100 puntos posibles, notablemente superior al promedio mundial de 63,75; sin embargo, esta cifra oculta otras realidades.

El dato más crítico para nuestra región es que lo países han alcanzado un desempeño atractivo en información y comunicaciones consiguiendo mayor acceso a internet, telefonía móvil y conectividad, pero todas estas herramientas o “fierros tecnológicos” no son aprovechados eficientemente por el puntaje promedio bajo en educación avanzada, con apenas 43,22 sobre 100.

La falta de capacidad de formación de talento para aprovechar la infraestructura desarrollada le está costando caro a la región y surge una fuerte contradicción en el proceso de desarrollo de los países.

En la era de la IA, la automatización y la transformación digital, esta falta de capacidad de generar talento humano se convierte en una gran barrera y freno para el desarrollo, competitividad y productividad de los países y sus industrias, dejando pasar la oportunidad de generar valor agregado que impulse la economía del conocimiento.

Paraguay crece con deudas pendientes

Paraguay llega al 2026 bajo el foco de los analistas internacionales por su crecimiento sostenido de la macroeconomía, su doble grado de inversión y su calificación como un país estable para invertir, encabezando la región junto a Chile, Uruguay, México, Perú y Panamá.

Según el informe IPS, nuestro país es uno de los Estados de América Latina que ha registrado la mayor mejora acumulada en progreso social desde 2011 con +5,9 puntos.

Con un puntaje de 67 puntos sobre 100, Paraguay ha logrado avances en:

  1. Necesidades básicas: acceso a agua potable y saneamiento básico.
  2. Conectividad: acceso a la información y comunicaciones, impulsado por la penetración de la banda ancha móvil.
  3. Nutrición: reducción en los índices de mortalidad infantil y mejoras en la asistencia médica básica.

No obstante, el IPS 2026 actúa como una radiografía. A pesar de haber alcanzado el doble grado de inversión en diciembre pasado y de proyectar un crecimiento del PIB del 4,2% para este año y del 6% en el 2025, el país sigue rezagado en su capacidad de aprovechamiento de las oportunidades.

“El desafío de Paraguay es convertir su solidez macroeconómica en una transformación productiva real. No podemos hablar de un país de primer mundo con una educación básica que aún no se prepara para la economía del conocimiento”, señala el informe en páginas.

Implicaciones

El IPS es una hoja de ruta de riesgos y oportunidades. La precariedad en el sistema de salud y la seguridad social (el modelo de previsión del IPS paraguayo fue objeto de crítica por su ineficiencia) se traduce en mayores costos operativos para las empresas y una menor productividad de la fuerza laboral.

La brecha de talento es quizás el punto más crítico. Mientras Paraguay lidera la creación de empleo formal en la región, la calidad de ese empleo está condicionada por la baja formación en educación superior. Las empresas están asumiendo hoy el costo de la formación que el Estado no proporciona, lo que resta competitividad en el mercado global.

Los puntos críticos y las notas más bajas de Paraguay se encuentran en acceso a salud (150), educación (121), seguridad, percepción de la corrupción, calidad ambiental.

Estrategia de valor compartido

El reporte para este 2026 es claro. Un país puede crecer económicamente y, sin embargo, fallar en proveer seguridad, prosperidad y derechos a sus ciudadanos. Paraguay tiene la oportunidad histórica de utilizar su estabilidad fiscal para cerrar las brechas sociales, es el momento.

Para el empresario paraguayo, esto significa caminar hacia modelos de valor compartido, donde el éxito del negocio esté intrínsecamente ligado al progreso de la comunidad.

Sin una mejora en el capital humano, servicios y la calidad institucional, el ritmo de la economía y su crecimiento podría encontrar su techo más pronto de lo esperado, así como la capacidad de los grandes ríos de transportar la mercadería de exportación que alimenta al mundo entero.

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