14 de junio de 2026

Entre los años 2003 y 2025, el gasto obligado pasó de G. 5,18 billones a G. 54,89 billones, lo que representó un aumento absoluto de G. 49,71 billones. En términos relativos, el nivel de 2025 fue más de diez veces superior al registrado al inicio de la serie. La expansión acumulada alcanzó aproximadamente 958,7%, lo que evidencia el fuerte crecimiento nominal de los compromisos presupuestarios de la Administración Central durante el período analizado.

Con la baja del dólar que afecta los ingresos aduaneros, una desaceleración en las recaudaciones y por otro lado, con espacio limitado para reducir gastos, y las deudas acumuladas con proveedoras, se complica el escenario para el cumplimiento de la meta del déficit fiscal en 1,5% del PIB en el presente ejercicio, advirtió el economista Rodrigo Ibarrola, de Cadep

El creciente endeudamiento del Estado y la falta de reformas estructurales están reduciendo el espacio fiscal del país y deteriorando servicios esenciales como salud, educación y transporte, afirmó la economista Verónica Serafini. Sostuvo que el Gobierno debe honrar sus compromisos con proveedoras y mejorar el gasto público.

Datos preliminares confirman un buen arranque de la actividad económica en la primera parte del año con un crecimiento del 8,2% en marzo, con lo que acumula un crecimiento del 4,7% en el primer trimestre. Según datos oficiales del BCP, en este primer tramo del año se destacaron los desempeños de los servicios, las industrias y principalmente el sector primario, con la actividad agrícola.

La deuda pública bruta promedio de los gobiernos centrales de América Latina y el Caribe (ALC) mostró una trayectoria cambiante entre 2000 y 2025, de acuerdo con un reciente informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). A comienzos de los años 2000, el promedio regional se ubicaba cerca del 40% del Producto Interno Bruto (PIB), aunque alcanzó niveles superiores a 50% entre 2002 y 2003, en un contexto marcado por crisis financieras y desequilibrios macroeconómicos en varias economías de la región. Posteriormente, la deuda inició un proceso de reducción gradual que llevó el promedio regional hasta 29,2% del PIB en 2008, favorecido por el auge de los commodities, mayores ingresos fiscales y un entorno internacional más favorable para ALC.

El crédito destinado al consumo en Paraguay mantiene un ritmo de expansión significativamente superior al crecimiento de la economía, en un contexto marcado por el encarecimiento de alimentos y una mayor presión sobre los ingresos de los hogares. La preocupación gira en torno a que una parte creciente del consumo cotidiano esté siendo financiada con deuda, particularmente a través de préstamos personales y tarjetas de crédito.