Según estudios de Gartner y McKinsey la inversión en las empresas varían, las organizaciones que fracasan suelen dedicar el 70% de sus recursos a la tecnología y solo el 30% a los procesos y las personas; mientras las organizaciones de alto rendimiento invierten el 10% en algoritmos, 20% en infraestructura de datos y 70% en la transformación de los procesos de negocio y el desarrollo de capacidades humanas de sus equipos.
Tres años después de que las herramientas de inteligencia artificial generativa irrumpieran en el mundo corporativo, casi nueve de cada diez ejecutivos confirman que sus empresas usan IA de forma regular.
El problema es que la mayoría sigue atrapada en la etapa del piloto, prueba o en el chat, sin poder traducir esos experimentos en proceso, innovación, productos y resultados que impacten en los números.
El último informe, Global Survey on the State of AI, publicado en noviembre pasado, traza una radiografía precisa del momento que viven las empresas: desde la adopción masiva y el impacto aún escaso.
Del piloto al negocio
El 88% de los encuestados reporta uso de IA en al menos una función del negocio, frente al 78% del año anterior. Pero la distribución interna revela un serio problema: el 32% está experimentando, el 30% piloteando, el 31% escalando y apenas el 7% tiene la IA completamente integrada en su organización.
En otras palabras, casi dos tercios de las empresas del mundo aún no comenzaron a escalar y según expertos es donde exactamente se encuentra el valor de la IA. (Ver Gráfico No.1)
Los grandes crecen más con IA
Casi la mitad de los encuestados de empresas con más de US$ 5.000 millones en ingresos ya alcanzó la fase de escalado, en contra el 29% de las empresas que facturan menos de US$ 100 millones. Es decir, los más grandes se vuelve cada vez más grandes y los pequeños se alejan de los que encabezan los diversos mercados.
Las grandes corporaciones tienen la escala para invertir, la infraestructura para desplegar y los equipos capacitados y entrenados para sostener la transformación. Las medianas y pequeñas empresas, en cambio, siguen navegando con recursos limitados.
IA agéntica, próximo frente
El dato más revelador de McKinsey apunta al futuro inmediato: el 62% de las empresas ya experimenta con agentes de IA, sistemas capaces de planificar y ejecutar tareas de forma autónoma sin intervención humana. El 23% dice estar escalando al menos un sistema agéntico en alguna función.
Pero el entusiasmo convive con la realidad: en ninguna función de negocio individual supera el 10% la proporción de empresas que escala agentes.
Los sectores más avanzados son tecnología, media y telecomunicaciones, y salud. Los más rezagados, manufactura y cadena de suministro. (Gráfico No. 2)
“Cuando se trata de agentes, hacer las cosas bien requiere trabajo duro. El entusiasmo es alto, pero la realidad en el terreno todavía está lejos del potencial”, sostiene Michael Chui, de McKinsey.
IA sí, EBIT no
El 64% de los encuestados afirma que la IA mejoró la capacidad de innovación de su empresa. El 45% reporta mejoras en satisfacción del cliente y diferenciación competitiva. Sin embargo, solo el 39% atribuye algún impacto en el EBIT a nivel corporativo, y la mayoría señala que ese impacto es menor al 5% del resultado operativo.
Dónde está el problema: las empresas desplegaron herramientas y tecnología, pero no fueron capaces de rediseñar los procesos y los flujos de trabajo, por ello la innovación no impacta en el negocio.
Correr tecnología nueva, automatizar y gestionar con IA encima de procesos viejos no trae ingresos al negocio, únicamente escala problemas viejos.
6% de las empresas genera más del 5% del EBIT
McKinsey identifica a un grupo de alto rendimiento que representa el 6% de los encuestados en el que la IA genera más del 5% del EBIT, un valor significativo declarado gracias a una lógica distinta.
Su objetivo principal es transformar el negocio actual mediante la intervención de la IA con una proyección a los tres próximos años, buscan rediseñar los flujos de trabajo y destinan más del 20% de su presupuesto digital a tecnologías de IA. Y algo no menor, sus líderes o cabezas están profundamente comprometidos con las iniciativas de IA en su modelo de negocio.
Para Tara Balakrishnan de McKinsey, el nivel de ambición es el mayor diferenciador. “La IA no es solo una herramienta de eficiencia para estos líderes: es el motor de una transformación completa del negocio”.
Empleo: 32% anticipa reducciones y 13% un aumento
El impacto laboral de la IA divide opiniones. El 43% de los encuestados no espera cambios en el tamaño de sus plantillas en el próximo año y el 32% anticipa reducciones de al menos el 3%, mientras el 13% prevé aumentos.
La demanda de talento en IA crece; científicos de datos, ingenieros de machine learning, data engineers y arquitectos de datos son los perfiles más buscados, especialmente en empresas de más de US$ 1.000 millones en ingresos.
El potencial de la IA sigue siendo mayor que su impacto actual real. Las empresas que van a capturar valor no son necesariamente las más grandes ni las más tecnológicas, son las que se atreven a repensar cómo trabajar, rediseñar flujos y negocios.