Para el Paraguay, la República de China (Taiwán) representa un mercado estratégico y es uno de los principales destinos de sus exportaciones cárnicas, según se desprende de los reportes del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa). En 2025, el país asiático se ubicó en el segundo puesto como comprador de carne paraguaya entre enero y noviembre, mientras que en el primer semestre de 2026 se mantiene en el cuarto lugar, situándose detrás de Chile, Estados Unidos e Israel.
Precisamente, para dimensionar la participación de dicho país asiático, basta con recordar que mientras los ingresos anuales del rubro cárnico paraguayo y sus menudencias rondan los US$ 2.300 millones -el aporte de Taiwán fue el año pasado de casi US$ 300 millones-, la dinámica en las góndolas taiwanesas muestra una realidad de precios que podría sorprender al consumidor paraguayo.

Carne paraguaya: El primer importador de Taiwán
Al respecto, una delegación de periodistas paraguayos, entre ellos de ABC Color, visitó la tienda boutique Thomas Meat de Taipéi -invitados por la Embajada de Taiwán-, y allí se pudo constatar el valor que el consumidor final asigna a la proteína sudamericana y en particular, de Paraguay.
La citada delegación fue recibida por Patrick Su, vicepresidente de la compañía, y Erica Tseng, directora de marca (Chief Brand Officer). Thomas Meat, fundada en 1980, fue la empresa pionera en habilitar la importación de carne paraguaya en 2014 y hoy el 60% de sus importaciones provienen de Paraguay, según contaron, en diálogo con la prensa.

¿Cuánto cuesta el lomito de Paraguay en el mercado taiwanés?
Según explicaron los directivos de Thomas Meat, el consumidor taiwanés paga aproximadamente 26 dólares americanos por un kilogramo de lomito (ellos lo llaman “tenderloin”). Es decir, unos 155.000 guaraníes por kilo al cambio actual. En comparación, el mismo corte en Paraguay se ofrece en cerca de la mitad de la cifra: ronda los 75.000 guaraníes.
Asimismo, otros cortes para guisar, como por ejemplo las menudencias -muy demandadas por los taiwaneses-, se comercializan a unos 15 dólares por kilo (cerca de 90.000 guaraníes por kilo). En Paraguay, ese precio es demasiado alto para ese tipo de cortes, pues en el mercado paraguayo la demanda del consumidor es distinta.
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Precisamente,ese elevado precio se debe, en parte, a la complejidad logística: mientras que un vuelo para pasajeros puede durar 36 horas entre Asunción y Taipéi, la carne paraguaya viaja en barco durante aproximadamente tres meses hasta llegar a la isla, según explicaron las fuentes.

¿Cómo se consume la carne de Paraguay?: Del McDonald’s al “Hot Pot”
No obstante, a pesar de la distancia, la carne paraguaya está presente en la vida cotidiana de ciudadanos taiwaneses, aunque en porciones menores.
Un taiwanés consume en promedio 7,5 kg de carne vacuna al año, una cifra que los paraguayos podrían consumir en un solo fin de semana, dijeron los directivos de Thomas Meat.
Entre los usos más comunes, citaron:
- Cadenas de comida rápida: McDonald’s de Taiwán utiliza carne paraguaya (específicamente cortes de pierna con poca grasa) para sus hamburguesas.
- Platos tradicionales: Se utiliza en el Hot Pot (olla común con caldo), en salteados, en el Teppanyaki y en la emblemática sopa de fideos con carne.
- Menudencias: Desde 2021, Taiwán importa menudencias como tendones y tripa, que son muy populares en la cocina local taiwanesa, a diferencia de su bajo consumo en Paraguay.
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Ventajas y desafíos de importar carne paraguaya
Por otro lado, Erica Tseng también habló de las implicancias de importar carne paraguaya y destacó que una de las mayores fortalezas de Paraguay es su sistema de trazabilidad, el cual considera superior al de otros competidores, lo que genera confianza en situaciones de crisis alimentaria.
Además, la carne paraguaya goza de arancel cero desde 2018 y ya no cuenta con cuotas de importación, lo que la hace competitiva frente a la carne australiana -por ejemplo-, que debe enfrentar aranceles del 55% si supera ciertos volúmenes límites.

Sin embargo, el mercado enfrenta retos. Patrick Su mencionó que, aunque Taiwán es un aliado sólido, la competencia con Estados Unidos e Israel —que pagan precios más altos— ha desviado parte de la oferta paraguaya este año.
Asimismo, señaló la necesidad de crear una asociación de promoción de carne paraguaya en Taiwán, similar a las que tienen Australia o EE. UU., para organizar eventos como picnics o maratones que eleven la visibilidad de la marca país.
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¿Comen en Taiwán el tradicional asado?
En cuanto a los hábitos del consumidor, la cultura también dicta la compra, de acuerdo con lo explicado. “En Taiwán no hay cultura de asado de fin de semana; las casas son pequeñas y no tienen patio ni quincho”, comentó a su vez Erica Tseng.
El único momento de “parrillada” masiva ocurre en septiembre, durante el Festival de la Luna, el único día del año en que los taiwaneses sacan las brasas a la calle, apuntó.

Historia y expansión del negocio de Taiwán
La empresa familiar detrás de estos datos tiene una trayectoria de décadas. Fue fundada por el Sr. Thomas en 1980 bajo el nombre de RenFa Food, pero la marca comercial más reconocida hoy es Thomas Meat.
Aunque inicialmente importaban de mercados como EE. UU., Canadá y Nueva Zelanda, su apuesta por Paraguay comenzó el 23 de abril de 2014 con una carga simbólica de apenas una tonelada.
Hoy en día, su alcance es masivo, contaron las fuentes: poseen su propia planta de procesamiento y distribuyen no solo a su tienda minorista, sino también a mayoristas, supermercados y las omnipresentes tiendas de conveniencia 7-Eleven y Family Mart.
Según señalaron, el negocio se divide casi en partes iguales (50/50) entre consumidores que prefieren carne alimentada a grano (grain-fed) y aquellos que optan por la alimentada a pasto (grass-fed).

Paraguay, un aliado de casi siete décadas
Finalmente, hablaron de la solidez de este intercambio comercial, que se sustenta en una amistad diplomática de 69 años entre ambos países, según indicaron.
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Esta relación ha facilitado que, a pesar de que el consumidor paga un 5% de impuesto al comprar el producto final, la importación se mantenga libre de aranceles para los importadores.
Para los directivos, el futuro del “oro rojo” paraguayo en la isla depende de la estabilidad geopolítica y de la capacidad de Paraguay para competir con gigantes como Australia y Nueva Zelanda, que tienen una visibilidad histórica mucho mayor.
Sin embargo, la confianza en el producto paraguayo es total: “He ido personalmente muchas veces a Paraguay por este negocio y me gusta su carne; el sabor no es inferior a la de cereales”, concluyó Tseng.
