Villalba Cave no llegó a estrenarse en la banca. Llegó a coronar una carrera construida escalón por escalón, con el último tramo como gerente de Desarrollo de Negocios e Innovación de la misma entidad. Ese recorrido, dice, fue una preparación deliberada para el cargo que ocupa hoy.
Liderar desde la confianza
Asumir la conducción de un banco no es solo heredar una estructura: es sostenerla bajo presión. Para Villalba Cave, el primer desafío al llegar al cargo fue construir y mantener la confianza de clientes, colaboradores y accionistas, en un negocio donde cualquier decisión mal calibrada se paga caro.
Su estilo de gestión se apoya en la cercanía con los equipos y en la disciplina de ejecución. “Los resultados son siempre el reflejo del trabajo colectivo”, sostiene la ejecutiva, y lo repite como principio rector más que como frase.
Una agenda que no da tregua
Desde su posición, Villalba Cave conduce la gestión integral del banco y el acompañamiento estratégico de las áreas comerciales —Banca Empresas, Banca de Personas y Banca Premier— además de Tesorería y Mercados. A eso se suman las áreas transversales: operaciones, tecnología, control, finanzas, recursos humanos y asesoría jurídica.
Es una agenda que exige coordinar equipos multidisciplinarios y mantener una sintonía permanente con el Directorio. Villalba Cave resume el perfil que ese rol demanda: experiencia, capacidad de adaptación y una mirada centrada en las personas, sin resignar disciplina de ejecución ni orientación al cliente.
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Los números respaldan esa gestión. En moneda nacional, la expansión de la cartera llegó al 7%, mientras que en moneda extranjera trepó al 23%. Los depósitos, por su parte, proyectan un crecimiento superior al del año anterior, apalancados en nuevos productos y una oferta más competitiva.
Lo que dejaron Citibank y HSBC
El paso por bancos internacionales marcó su formación. Cada institución, dice, dejó aprendizajes técnicos y humanos que terminaron siendo determinantes para su desarrollo profesional. Incluso las crisis, sostiene, funcionaron como escuela: obligan a adaptarse, a decidir con rapidez y a encontrar nuevas formas de hacer negocio cuando el escenario cambia de un día para otro.
Para ella, el mayor logro de su carrera no es el cargo que ocupa hoy, sino haber sostenido una trayectoria de más de treinta años a fuerza de preparación constante y trabajo en equipo.
La carrera no tiene un solo momento decisivo
Villalba Cave insiste en que el crecimiento profesional no responde a un golpe de suerte ni a una sola decisión bien tomada, sino a la acumulación de experiencias a lo largo del tiempo. Su recomendación para quienes aspiran a un rol similar es mantenerse en formación permanente y estar listos para cuando la oportunidad aparezca. “No existe un único momento decisivo: es la suma de la transición y el aprendizaje continuo lo que construye una carrera”, afirma.