Cerca de mil toneladas incautadas en siete meses: el contrabando que se frenó y lo que aún logra pasar

En siete meses la DNIT incautó cerca de mil toneladas, pero la economía subterránea se mantiene en el 47% del PIB

Entre enero y julio, la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios incautó mercaderías por G. 48.162.098.231, unos US$ 7,75 millones, y decomisó 985.619 kilos de productos que van desde “cebollas hasta celulares”. La cifra es contundente, pero apenas roza una economía subterránea que, según las últimas mediciones, mueve el equivalente al 47% del producto interno bruto.

En los depósitos de la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT), repartidos en distintos puntos del país, se amontonan cajas de electrodomésticos sin factura, bolsas de cebolla sin guía de traslado, ropa sin etiqueta fiscal y hasta animales vivos que cruzaron la frontera sin control sanitario. Es el saldo visible de siete meses de operativos contra el contrabando: un inventario heterogéneo que resume el tamaño del desafío que enfrenta el comercio formal paraguayo.

El botín de siete meses

Entre enero y julio de este año, la DNIT retuvo mercaderías por un valor de G. 48.162.098.231 según cifras oficiales de la institución. En total, los operativos de control y fiscalización realizados en todo el país sumaron 985.619 kilos de productos diversos, decomisados por no contar con la documentación que exigen las leyes nacionales al momento del control.

La lista de rubros retenidos funciona casi como un catálogo del comercio paraguayo: alimentos, vehículos, productos agrícolas, maquinarias, prendas de vestir, joyas, cosméticos, materia prima, repuestos, combustibles, accesorios, animales vivos, celulares y artículos electrónicos, entre otros.

Cada ítem retenido es trasladado a dependencias de la DNIT para su verificación técnica y los trámites administrativos correspondientes.

La lucha anticontrabando en números

G. 48.162 millones (US$ 7,75 millones) en mercadería incautada entre enero y julio de 2025. 985.619 kilos de productos decomisados en todo el país. US$ 20,7 millones incautados en todo 2024. G. 141.386 millones (US$ 21,3 millones), cierre proyectado de 2025. 47,1% del PIB: tamaño estimado de la economía subterránea en Paraguay, según PRODesarrollo.

Una gota en un océano

El número, sin embargo, hay que leerlo en contexto. Según la última actualización del Informe de Economía Subterránea del Observatorio de PRODesarrollo, la economía informal e ilegal equivale a 47,1% del PIB paraguayo. Dicho de otro modo: por cada mercadería que pasa por un control aduanero, existe un universo paralelo de comercio que elude por completo al fisco.

Fronteras porosas, operativos constantes

Los operativos de la DNIT se ejecutan en coordinación con la Policía Nacional y otras instituciones, con foco en las zonas de frontera, donde la geografía paraguaya facilita el ingreso irregular de mercadería desde Argentina y Brasil.

La diferencia cambiaria con los países vecinos, sumada a la inflación local, empuja a una parte de los consumidores a preferir el circuito informal, un factor que los propios gremios importadores reconocen como estructural y difícil de revertir solo con más controles.

Hasta la fecha la DNIT ha incautado mercaderías por cerca de US$ 7,7 millones. En el 2025 se logró incautar US$ 21.3 millones

La comparación

Puesto en perspectiva, el ritmo de decomisos de 2025 sostiene la tendencia de los últimos ejercicios. Durante todo 2024, la DNIT había reportado incautaciones por un valor equivalente a unos US$ 20,7 millones.

El cierre de 2025 terminaría en G. 141.386 millones, unos US$ 21,3 millones, de acuerdo con los datos publicados por la propia institución. Es decir, los primeros siete meses del año representaron algo más de un tercio de lo que finalmente se decomisaría en todo el ejercicio, lo que sugiere que el segundo semestre, tradicionalmente más activo por las fiestas de fin de año, concentró buena parte del esfuerzo de control.

Cada operativo, un competidor desleal menos

Para los empresarios formales, cada operativo exitoso es, en teoría, una victoria: un competidor desleal menos en el mercado. Pero el diagnóstico de los gremios es más cauto. Cámaras como la Unión Industrial Paraguaya (UIP) y la Federación de la Producción, la Industria y el Comercio (Feprinco) sostienen que mientras la brecha de precios entre el producto formal y el de contrabando siga siendo amplia, ningún operativo alcanzará por sí solo.

La batalla demanda controles sostenidos, penas más severas y, sobre todo, una reducción de la informalidad que sostiene la demanda del producto ilegal. El Código Aduanero paraguayo tipifica el contrabando como delito de acción penal pública, con condenas de hasta cinco años, diez si involucra productos de origen animal o vegetal.

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