10 de septiembre de 2026

Entre enero y julio, la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios incautó mercaderías por G. 48.162.098.231, unos US$ 7,75 millones, y decomisó 985.619 kilos de productos que van desde “cebollas hasta celulares”. La cifra es contundente, pero apenas roza una economía subterránea que, según las últimas mediciones, mueve el equivalente al 47% del producto interno bruto.


El volumen de la economía en negro se incrementó de 45,9% a 47,1% del Producto Interno Bruto (PIB) en el último año, principalmente por el impacto del contrabando desde la Argentina. El monto que se movilizó en la informalidad y la ilegalidad orilló los US$ 23.595 millones en 2023.

Una encuesta realizada por la Fundación Pro Desarrollo Paraguay revela que todavía hay demasiadas barreras para la formalidad, por lo que resulta difícil reducir la brecha entre la economía subterránea y la formal. Tanto los asalariados como cuentapropistas tienen como primera opción de financiamiento a los prestamistas o usureros.

Una encuesta realizada por la Fundación Pro Desarrollo Paraguay revela que todavía hay demasiadas barreras para la formalidad, por lo que resulta difícil reducir la brecha entre la economía subterránea y la formal. Tanto los asalariados como cuentapropistas tienen como primera opción de financiamiento a los prestamistas o usureros.

Un reciente estudio de la consultora Pro Desarrollo Paraguay confirma el incremento de la actividad informal en nuestro país, que en el 2022 movilizó US$ 22.019 millones y representa casi el doble de recursos del Presupuesto Público. Consumidores se rebuscaron por opciones ante la elevada inflación local, lo que fomentó el contrabando y potenció el trabajo informal.