Maquinaria agrícola mueve US$ 250 millones al año

Miha Creative

El mercado de maquinaria agrícola mantiene un ritmo dinámico, impulsado por la demanda constante del sector productivo y condicionado principalmente por factores externos: precios internacionales de los commodities y condiciones climáticas. Brasil se destaca como principal proveedor y pelean espacio India y China.

Augusto Ruiz, gerente de marca New Holland de Tape Ruvicha SAECA, comentó a ABC Rural que el volumen de importación varía año tras año, pero conserva promedios relativamente estables.

En términos generales, el país importa entre 1.300 y 1.500 tractores anualmente, además de unas 200 a 250 cosechadoras, lo que representa un movimiento económico cercano a los US$ 220 a 250 millones por año. Este flujo posiciona al rubro como uno de los pilares en la inversión del sector agropecuario, clave para sostener la productividad.

Tractores tienen mayor demanda

Los tractores continúan siendo las máquinas de mayor demanda dentro del mercado local. Su versatilidad les permite adaptarse a diversas tareas, desde la preparación de suelo, siembra y cosecha, hasta actividades complementarias como la alimentación de ganado o la reparación de caminos rurales.

Esta multifuncionalidad, según el ejecutivo, no solo mueve el volumen de importación, sino que amplía la gama de opciones disponibles en cuanto a potencia y tecnología. “La oferta está diseñada para todo tipo de productores, desde pequeños hasta grandes, lo que facilita el acceso a equipos adecuados para cada necesidad”.

El mercado ofrece soluciones que combinan eficiencia operativa con adaptabilidad, un factor determinante en un entorno productivo cada vez más exigente.

Precios se ajustan anualmente

En cuanto a los costos de importación, Ruiz sostuvo que el impacto directo en el productor es prácticamente imperceptible.

Las variaciones de precios responden principalmente a ajustes que realizan las fábricas, los cuales suelen darse en promedio una vez al año. De esta manera, el productor no enfrenta cambios abruptos, sino actualizaciones graduales que permiten una mejor planificación financiera.

Uno de los aspectos más relevantes es la incorporación de tecnología en las maquinarias agrícolas. Hoy en día, estos avances son considerados imprescindibles para optimizar los procesos productivos. Sistemas como pilotos automáticos, mapeo de parcelas, aplicaciones con tasas variables y telemetría forman parte del equipamiento estándar en muchos casos.

Estas herramientas no solo incrementan la productividad, sino que también permiten reducir costos operativos, mejorar la eficiencia en el uso de insumos y facilitar la toma de decisiones en tiempo real.

Esquema de importación abierta

En materia de políticas comerciales, Paraguay se caracteriza por mantener un esquema abierto para la importación de maquinaria agrícola. La mayoría de estos equipos proviene de países del Mercosur, lo que permite acceder a aranceles preferenciales.

En diciembre de 2025 se promulgó una ley que se encuentra en etapa de reglamentación para la importación de maquinaria usada que establecerá las condiciones y parámetros necesarios para su ingreso al país.

Este contexto favorece la disponibilidad de equipos en el mercado local, sin generar impactos negativos en la industria nacional. Ruiz explicó que Paraguay no cuenta con una producción a escala de maquinaria agrícola, por lo que la oferta depende casi en su totalidad de las importaciones. Los implementos que se fabrican localmente son limitados y no alcanzan a cubrir la demanda existente.

Plazos de fábrica obligan a compras con meses de anticipación

Otro punto clave es la logística, que representa uno de los principales desafíos para los importadores. La provisión de maquinaria depende en gran medida de los plazos de entrega de las fábricas, lo que obliga a planificar las compras con entre seis y ocho meses de anticipación. Esta previsión es fundamental para garantizar el abastecimiento en tiempo y forma.

A esto se suman factores como el tránsito fronterizo y las condiciones de navegación de los ríos, que pueden generar demoras, especialmente en épocas de bajante. Sin embargo, calificó estas dificultades como menores dentro de la operatividad general del sector.

Brasil es el principal proveedor, mientras crecen India y China

En cuanto al origen de las maquinarias, Brasil se posiciona como el principal proveedor del mercado paraguayo, ofreciendo una amplia gama de equipos adaptados a las condiciones locales.

También se destacan India y, más recientemente, China, que han ganado participación con productos de menor tamaño y precios más competitivos.

En menor medida, Estados Unidos, Alemania y Argentina forman parte del mapa de proveedores, aportando equipos de alta gama o especializados. Esta diversidad de orígenes permite al productor elegir según sus necesidades técnicas y capacidad de inversión.

Costos y tendencias en maquinaria

Los costos varían considerablemente según el tipo y la tecnología incorporada, pero existen referencias promedio en el mercado. Un tractor de 150 HP ronda los US$ 100.000 dólares, mientras que una cosechadora de clase VII puede alcanzar los US$ 600.000. Por su parte, los pulverizadores de 2.500 litros tienen un valor aproximado de US$ 250.000.

Dado el alto valor de estos equipos, el acceso al financiamiento es un factor determinante en la decisión de compra. El sistema bancario ofrece diversas alternativas, generalmente en dólares, con plazos de cinco a seis años, entrega inicial y cuotas ajustadas a los ciclos productivos.

Además, los concesionarios y distribuidores también disponen de opciones de crédito, aunque con tasas ligeramente superiores y plazos más cortos, que en la mayoría de los casos no superan los tres años. Esta combinación de herramientas financieras permite ampliar el acceso a la maquinaria, incluso para productores medianos.

Ruiz destacó el crecimiento sostenido en el uso de tecnologías de precisión, como drones y equipos automatizados. Estas herramientas están siendo adoptadas cada vez más por los productores, quienes reconocen que el desarrollo agropecuario depende en gran medida de la innovación tecnológica.

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