El arroz paraguayo apunta a México para escapar del apego brasileño

El arroz paraguayo apunta a México para escapar del apego brasileñogentileza

Con más de un millón de toneladas disponibles para exportar cada año y el 80% de las ventas externas concentradas en un solo destino, el sector arrocero nacional busca romper su dependencia de Brasil. México, con 130 millones de habitantes y déficit estructural de arroz, aparece como la salida.

Cuando Brasil tiene una cosecha récord, los precios que reciben los arroceros paraguayos se desploman. La aritmética es simple y brutal: Paraguay produce entre 1,2 y 1,4 millones de toneladas anuales, consume apenas 200.000 ton. en el mercado interno y exporta el resto. Ocho de cada diez toneladas cruzan la frontera hacia el gigante vecino. Si Brasil no necesita comprar, el negocio tambalea.

Fabián Pereira, director comercial del Grupo GPSA, lo dice sin rodeos: “Brasil es un mercado cómodo por la cercanía y la facilidad logística, pero no necesariamente el que ofrece los mejores precios. Por eso es fundamental buscar alternativas que generen mayor valor para los productores”.

Precio insuficiente, costos en alza

El precio que hoy reciben los productores ronda los US$ 205 a 208 por tonelada, un nivel que Pereira considera insuficiente frente a los costos actuales de producción. La ecuación no cierra y el sector lo tiene claro.

Paraguay exporta también a Chile, Perú, Costa Rica y Turquía, pero en volúmenes marginales. La diversificación real todavía no existe. México cambiaría esa tendencia.

El desafío: barcazas, transbordos y precio diferencial

Llegar a México no es simple. Mientras las exportaciones a Brasil van mayormente por camión, el corredor hacia el mercado azteca exige una cadena logística compleja: barcazas por el río Paraguay, transbordos en puertos fluviales y carga marítima de ultramar.

“El costo logístico es mucho mayor. Por eso ese mercado debe ofrecer un precio diferencial que justifique la inversión”, advierte Pereira. La calidad del producto, afirma, es el argumento para negociarlo.

Arroz fino largo: la carta de presentación

El arroz paraguayo es de tipo fino largo, una variedad premium en América Latina. Itapúa y Misiones concentran el núcleo histórico de producción, pero nuevas zonas en Villeta, Villa Oliva, Villa Franca y el Chaco amplían la frontera agrícola con potencial considerable.

“Paraguay produce un arroz de altísima calidad. Eso es lo que despierta el interés de mercados importantes como México”, subraya el directivo de GPSA.

Para Pereira, el arroz tiene potencial para convertirse en uno de los grandes motores de exportación del país en los próximos años. La pregunta no es si Paraguay puede abastecer a México. La pregunta es si el sector puede organizarse para llegar a tiempo con toneladas de arroz al segundo mercado más grande de América Latina.

Fabián Pereira.

Cifras que marcan la cancha

Paraguay llegó a 2025 como uno de los actores arroceros más dinámicos del Cono Sur. En una década, la superficie sembrada creció un 75%, alcanzando 210.000 hectáreas en la campaña 2024/25, con rendimientos que oscilan entre 5.500 y 6.500 kilos por hectárea. El resultado: exportaciones por US$ 440,8 millones en 2024, equivalentes al 4% del total de ventas externas del país, con destino a 33 mercados.

El problema es la concentración. Brasil absorbió el 78% del volumen exportado (601.579 toneladas), seguido de Chile con el 12,5%. El resto del mundo, incluyendo Costa Rica, Perú, Israel y mercados africanos, comparte el 9,5% restante.

El informe del MAG “Panorama Mundial y Regional del Arroz” 2025 ubica a Paraguay dentro de un bloque regional con peso propio. El Mercosur produjo 10,7 millones de toneladas en la campaña 2023/24, el 2% de la producción mundial, con Brasil liderando el 67% del total y Paraguay, Argentina y Uruguay aportando cerca del 10% cada uno. Del total regional, el 25% se destinó al comercio internacional.

El escenario global, sin embargo, cambió de signo. En 2024, el precio del arroz tailandés alcanzó un récord de US$ 588 por tonelada. En mayo de 2025 cotizaba a US$ 282, una caída del 28% en doce meses. India, que domina el 41% de las exportaciones mundiales, reingresó al mercado con volúmenes récord de 25 millones de toneladas, hundiendo la cotización para todos los exportadores.

Para Paraguay, los números del MAG confirman lo que el sector ya siente en el bolsillo: el negocio creció, pero el precio que lo sostenía ya no existe.

Aguantar en 2026

Manuel Ferreira, economista y exministro de Hacienda, diagnosticó la raíz del problema: el fin del ciclo alcista que sostuvo los precios entre 2022 y 2024. La India cerró sus exportaciones, El Niño golpeó los arrozales asiáticos y los compradores globales acumularon stock. Cuando esos factores se normalizaron, los precios cedieron y dejaron al productor paraguayo con costos de bonanza y retornos de crisis.

“Este año va a ser todavía complejo. En 2027 vamos a empezar a ver mejoras y en 2028 creo que vamos a normalizar el precio, si no ocurre ningún evento fuera de lo común”, proyecta Ferreira.

Su receta para sobrevivir el ciclo bajo es concreta: negociar alquileres de tierra a la baja, refinanciar deuda bancaria sin cancelar capital y no expandir superficie. El horizonte de largo plazo pasa por el valor agregado industrial: avanzar del paddy al arroz blanco con inversión en secadoras y molineras, para dejar de exportar el 23% de desperdicio que viaja en cáscara.

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