Guillermo Céspedes, gerente general de la firma, explicó que la empresa con sede en Bella Vista, Itapúa, evolucionó desde el procesamiento de semillas oleaginosas hasta consolidar una estructura industrial que integra alimentos para consumo humano y animal.
De las oleaginosas a una industria diversificada
Los primeros pasos de Oleaginosa Raatz estuvieron vinculados al procesamiento de tung, una oleaginosa utilizada para la obtención de aceite. Durante la década de 1990, la compañía incorporó otras materias primas, como soja, girasol y canola, ampliando progresivamente su capacidad productiva.
En 1994, la empresa avanzó también en el desarrollo de su marca comercial de alimentos balanceados, Indabal, marcando una nueva etapa en su evolución industrial. Posteriormente, alrededor de 2006, profundizó el procesamiento de distintas semillas para obtener aceites vegetales destinados al consumo humano y subproductos proteicos para la alimentación animal. Entre 2008 y 2009 ingresó al negocio porcino, con el objetivo de transformar la proteína vegetal en proteína animal. En 2016 incorporó el segmento avícola mediante la adquisición de la marca Pollo Real. Más recientemente, en 2025, sumó una marca de alimentos para mascotas, ampliando su presencia en nuevas categorías de consumo.
Procesamiento de 400.000 toneladas anuales
El acopio y procesamiento de soja, maíz, girasol y canola continúa siendo el principal negocio de Oleaginosa Raatz. Según Céspedes, la industria procesa aproximadamente 400.000 toneladas de granos al año y opera entre el 80% y el 85% de su capacidad instalada.
La diversificación permite aprovechar integralmente las materias primas y desarrollar productos para distintos destinos comerciales. Los aceites vegetales, las harinas y las proteínas destinadas a la alimentación animal forman parte de una cadena que conecta la actividad agrícola con la producción industrial de alimentos.
La compañía comercializa sus productos a través de otras industrias y distribuidores que los acercan al consumidor final. Además, aproximadamente el 30% de su producción se exporta a 15 países, entre ellos Uruguay, Chile, Brasil y Estados Unidos, así como mercados europeos como Alemania y Bélgica.
Esta presencia internacional refuerza el papel del procesamiento industrial como herramienta para ampliar las oportunidades comerciales del sector agropecuario paraguayo.
US$ 40 millones para impulsar la expansión
Desde 2024, Oleaginosa Raatz implementa un plan de inversiones superior a US$ 40 millones, destinado a ampliar su capacidad productiva y fortalecer su infraestructura industrial y logística.
Uno de los principales componentes es el crecimiento del negocio porcino. Para acompañar la expansión de esta actividad, en la que la empresa también participa mediante su vinculación con el frigorífico Upisa, se destinan aproximadamente US$ 18 millones a incrementar la producción de 100.000 a 300.000 animales al año.
El programa contempla, además, la ampliación de las instalaciones vinculadas al procesamiento de pollos, inversiones en el sistema de refinado de aceite para consumo humano y mejoras en la infraestructura logística.
A esto se suman proyectos relacionados con un parque logístico, oficinas, camiones para el transporte de productos y otras instalaciones complementarias. La estrategia apunta a sostener el crecimiento de las diferentes unidades y mejorar la capacidad de respuesta de la compañía frente a las necesidades del mercado.
Pollo Real apunta a producir 30.000 aves por día
La unidad avícola constituye otro de los ejes de crecimiento de la firma. Pollo Real, consolidada en el departamento de Itapúa, procesa actualmente alrededor de 20.000 pollos diarios y proyecta alcanzar los 30.000 el próximo año.
Destacó que esta actividad aprovecha la disponibilidad de materias primas y la integración con otros negocios de la empresa. La utilización de insumos provenientes de su propia cadena industrial contribuye a fortalecer la eficiencia y generar sinergias entre las unidades productivas.
La incorporación de alimentos para mascotas también responde a esta lógica de diversificación, al ampliar el aprovechamiento industrial de los recursos y abrir oportunidades en nuevas categorías comerciales.
La firma emplea directamente a más de 700 personas y genera actividad indirecta para más de 2.000, entre transportistas, proveedores y otros participantes de su cadena de valor.
La relación de largo plazo con productores, especialmente pequeños agricultores de la región, constituye uno de los pilares de su abastecimiento. Según el gerente general, la confianza construida durante años resulta fundamental para garantizar la disponibilidad de granos y acompañar los planes de expansión.
Sin embargo, movilizar grandes volúmenes de productos representa un desafío logístico. La empresa necesita una planificación eficiente de los movimientos, caminos en buenas condiciones e infraestructura que permita reducir costos. También enfrenta el impacto del tipo de cambio sobre las exportaciones y el incremento de los costos energéticos.
Tradición familiar con estándares internacionales
La trayectoria familiar no impide que la empresa incorpore nuevas exigencias tecnológicas y comerciales. Céspedes señaló que la adaptación a los mercados nacionales e internacionales se apoya en certificaciones relacionadas con calidad, procesos, ética y responsabilidad social empresarial.
La diversificación, la integración productiva y las inversiones forman parte de una estrategia para fortalecer la competitividad y disminuir la dependencia de un único producto.
Con casi 60 años de historia, Oleaginosa Raatz busca consolidar su evolución desde el procesamiento de semillas hasta una plataforma industrial de alimentos.