Sportivo Trinidense tenía todo a favor: jugaba en casa, con su público y respaldado por recientes triunfos ante adversarios importantes. Sin embargo, Rubio Ñu se encargó de derrumbar todos esos argumentos con un arranque demoledor que dejó al clásico de Santísima Trinidad prácticamente sentenciado antes del descanso.
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A los 5 minutos, el Albiverde consiguió un penal tras la intervención del VAR y, dos minutos después, Mauricio Roldán lo transformó en gol. La estocada fue inmediata: a los 9’, Marcelo Acosta amplió la ventaja y dejó al Triqui contra las cuerdas.
La desconcertante pasividad del conjunto local tuvo otro castigo a los 20’, cuando Ruiz Díaz marcó el tercero. Trinidense había perdido el orden, no encontraba respuestas y se marchaba al descanso con una desventaja que parecía irremontable.
El enojo de Carlos Arrúa quedó reflejado en el entretiempo, cuando dispuso cuatro cambios para intentar cambiar el rumbo. La reacción tuvo efecto y Luis Abreu, ingresado desde el banco, descontó a los 55’, devolviendo algo de esperanza al local.
Pero cuando el Triqui buscaba meterse definitivamente en partido, volvió a descuidarse atrás. Mauricio Roldán aprovechó un contragolpe para firmar su doblete y establecer el 4-1. Axel Cañete, a los 78’, volvió a descontar, aunque el tiempo ya no alcanzó para una remontada.
Trinidense se quedó con las manos vacías en su propia casa y recibió un duro golpe en sus aspiraciones de seguir prendido en la parte alta. Rubio Ñu, en cambio, celebró mucho más que tres puntos: consiguió una victoria clave para su lucha por la permanencia, con un envión anímico que puede resultar determinante en el tramo final del Clausura.
