Una familia, mil tareas

Celebramos hoy la fiesta de la Sagrada Familia, constituida con el nacimiento del Niño Jesús, que hemos celebrado el 25 pasado.

Lc 2,22-40

“La familia es uno de los tesoros más importantes de los pueblos latinoamericanos; ella es escuela de fe, palestra de valores humanos y cívicos. La familia es insustituible para la serenidad personal y para la educación de los hijos” (Documento de Aparecida, 114).

La familia es un “tesoro” y como tal debe ser protegido. No se puede exponerlo a la rapiña de las irresponsabilidades personales y de las infidelidades. Asimismo, no se puede dejarlo al capricho de los seres humanos y, por ello, Dios da sabias normas para el convivio familiar.

Sin duda, muchos males que sufrimos en la sociedad provienen de la disgregación familiar, cuando marido y mujer no se respetan, no se esfuerzan por mantener la armonía matrimonial y, en la primera dificultad ya piensan en separación. No buscan las tantas ayudas posibles; y la impaciencia, reforzada por la soberbia, traen resultados devastadores.

El Evangelio hace una hermosa constatación: “El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él”.

Para que los niños puedan crecer en sabiduría y gracia necesitan de familias unidas, pues ella es una escuela de fe, ya que en este ambiente ellos escuchan hablar de Jesucristo, como amigo y salvador y, de la Iglesia, como espacio de vibrante participación. Inclusive, la familia es “Iglesia doméstica”, lugar favorable para aprender el amor a Dios, y la fuerza de las virtudes.

“Palestra de valores humanos y cívicos” donde los hijos aprenden los significados de la honestidad, del estudio constante, del trabajo decoroso, del respeto al semejante y del verdadero amor a la patria, que se manifiesta por el empeño hacia el bien común.

Tener una familia es un privilegio insustituible, cada vez más raro en este mundo, pero a la par, significa tener mil tareas. Estos encargos empiezan dentro mismo de casa, pero no terminan ahí, pues como miembros de la sociedad debemos ofrecer una colaboración provechosa para el país.

Sin valores humanos la persona se desorienta y, aunque pueda tener mucha plata y poder, termina realizando actitudes monstruosas.

Cada miembro de la familia, de acuerdo a su edad y capacidad, debe comprometerse para realizar sus tareas, sin echarlas, de modo irresponsable, hacia los demás. Todos han de asumir de manera alegre su parte en los quehaceres domésticos.

Invite hoy a sus familiares para rezar un “Padrenuestro” y un “Dios te salve, María”, de manos tomadas.

Paz y bien.

hnojoemar@gmail.com

Lo
más leído
del día