Caníbale$

Dos altos funcionarios públicos estaban declarando ante la Fiscalía por supuesto abuso de autoridad, fraude y sobrefacturación en la compra de insumos para salud. De repente, irrumpieron los policías y se los llevaron presos por malversar fondos públicos. Esto ocurrió en Honduras, en Paraguay no tenemos ningún preso por malversación en compra de insumos de salud pese a demoledores informes.

Los escándalos de corrupción nos recuerdan que en casi todos y cada uno de estos negociados hay un sector público dispuesto a coimear y un sector privado dispuesto a sobornar. Corruptos empresarios privados, habitués de los negociados públicos y con privilegiados padrinos políticos viven devorando el dinero que ahora mismo escasea.

El canibalismo está definido como la acción o costumbre humana de comer carne de su misma especie. Crueldad o ferocidad extrema de una persona con sus semejantes, en especial en el terreno político. Mirando esta definición, nadie podría negar que estamos RODEADOS de caníbales públicos y también privados.

Detrás de compras sobrefacturadas hay empresas, empresarios, clanes y consorcios, los mismos malos muchachos de siempre. Y aunque siempre nos hayan estafado con galletas duras con moho, harina con gusanos o fideos con gorgojos, hacerlo con insumos de la salud es CRIMINAL. Son caníbales y criminales.

En el escenario de tragedia que vivimos están apareciendo todavía tímidas denuncias contra algunos del sector privado que parecen estar sacando grandes tajadas de la pandemia. Las acusaciones sugieren que algunos paraguayos están devorándose a otros en un canibalismo económico donde ni se sonrojan para especular con precios, sobrefacturar y rentar con la escasez, el miedo, la enfermedad y la muerte. Si bien es cierto que una de las fortalezas del Paraguay es su libre mercado, lo cuestionable es tomar ventaja del difícil momento que vive nuestro país para lucrar con la necesidad. Y en un Estado débil con los poderosos, la indefensión es más infinita.

Las denuncias ciudadanas están alcanzando a seguros médicos, a centros hospitalarios que aplican un desbordado valor a insumos médicos, a industrias, laboratorios, farmacias y hasta funerarias donde un mismo producto o servicio puede tener valores muy superiores al mercado. ¿QUIÉN LOS ESTÁ CONTROLANDO?

Dentro de todo, Luis Ávila, directivo de la Industria Química Farmacéutica del Paraguay (Cifarma) puso un bálsamo días pasados cuando anunció que todos los lotes que se vayan disponiendo de las ampollas Atracurio y Midazolam serán puestas en manos del Ministerio de Salud para garantizar que lleguen a la población. Su anuncio fue urgente, y su recordatorio optimista fue no menos importante: no estamos en un pozo, estamos en un túnel. Ojalá que el sector privado sume sus hombros a quienes peleamos esta guerra porque cuando termine esta pandemia y salgamos de este túnel, recordaremos con nombres, apellidos y marcas quiénes lucraron con la enfermedad y quiénes fueron realmente exitosos por practicar responsabilidad social y aplicar precios justos sin especulación de mercado.

mabel@abc.com.py

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