La educación y el subdesarrollo

Ante la crisis profunda en la que está progresivamente sumergido nuestro sistema educativo y la educación formal, es necesario y urgente repensarlos desde sus raíces; dicho popularmente, desde el abc, del sistema educativo y los distintos niveles y modalidades de la educación.

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Es obvio que la educación es el factor fundamental y primario del desarrollo humano. Nadie lo discute, porque es evidente que un niño o niña sin educación familiar y escolar ni siquiera tiene posibilidades de subsistir como ser humano. En la medida en que la educación familiar y la educación formal institucionalizada son de calidad, en esa medida los niños y niñas lograrán su desarrollo integral como seres humanos.

Y es igualmente evidente, por lógica pura y lineal, que sin desarrollo humano ningún otro desarrollo es posible, ni el desarrollo cultural, ni el desarrollo científico, ni el económico, ni el social, ni el político, ni el moral ni el religioso, etc., porque el ser humano es el único ser capaz de generar todos los desarrollos. La congruencia de esta lógica es tan simple, que parece inútil recordarla.

Sin embargo, ante los graves, evidentes y reiterados errores de quienes deciden e influyen en las decisiones políticas reales sobre educación en nuestro país, hay que urgir cambios radicales para salvarnos del naufragio total del país.

Es grave error que los responsables de gobernar, dirigir y administrar el sistema educativo violen artículos de la Constitución Nacional fundamentales para el sistema educativo. Y más grave aún que dichas violaciones se perpetúen durante decenas de años y que las instituciones del Estado y los responsables de defender el cumplimiento de la Constitución Nacional no muevan un dedo y se conviertan en cómplices pasivos. Y más grave si dichos responsables juraron cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes, porque tales sujetos pueden ser denunciados por presunto perjurio.

Grave error es que los responsables de elaborar, sancionar y promulgar la ley anual del Presupuesto General de Gastos de la Nación destinen a la educación nacional solamente el 3,7% del Producto Interno Bruto, cuando la UNESCO asegura que el mínimo necesario para mantener la educación nacional debe ser por lo menos el 7% del PIB. Paraguay nunca ha pasado del 4% y, actualmente, según datos no oficiales, estamos en la mitad del mínimo necesario.

Es grave error y corrupción política haber convertido al Ministerio de Educación en empresa de empleo para favoritos del partido, con miras a asegurar votos en elecciones, en vez de dar cargos por méritos profesionales, buscando el perfeccionamiento de la educación y el bien común.

Según el Servicio Nacional de Evaluación del Proceso Educativo (SNEPE) del MEC, nuestros estudiantes no aprenden el mínimo necesario en castellano, guaraní y matemáticas. Alarmante información, teniendo en cuenta que los humanos nos comunicamos y leemos con las lenguas y pensamos con palabras. ¿Qué podrán entender y pensar nuestros niños y adolescentes sin dominio de ninguna de las dos lenguas oficiales? Con razón los organismos internacionales que analizan comparativamente el estado y nivel de aprendizaje de los estudiantes de los diversos países (como PISA, UNESCO, UNICEF, OEU) nos ubican en el penúltimo puesto entre los países de América Latina.

Es grave error mantener el sistema educativo sin leyes necesarias que lo ordenen y sustenten. Tenemos muy pocas y algunas desactualizadas. No hay ley de educación municipal, ni de formación docente, ni de las comunidades educativas, ni de educación escolar básica, ni de educación media, ni de apoyo a la libre educación familiar, etc. Gran parte de nuestro sistema se maneja en anarquía y estamos a merced del ministro y los o las directoras generales de su equipo, quienes deciden nada menos que cómo ha de ser la formación de los docentes, el diseño curricular de la educación media y escolar básica, etc.

Señores políticos y gobernantes, ¿a dónde nos están llevando?

jmonterotirado@gmail.com

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