Odres nuevos para vinos nuevos

Ni nadie echa vino nuevo en odres viejos; el vino nuevo rompe los odres, y se derrama el vino, y los odres se pierden; mas el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar.

Tomo de prestado esta interesante parábola del libro de San Marcos, en el Nuevo Testamento (Marcos 2, 18-20, para el que lo quiera leer), no por ser un religioso, ni mucho menos, pero la sabiduría que transmite me parece más que oportuna en estos momentos en que candidatos desde distintos sectores del espectro político buscan convencer al electorado sobre la conveniencia de votar por tal o cual candidato.

Y viene a cuento de un audio que la semana pasada se difundió profusamente por las redes, en el que un joven, no sé de qué partido, y tampoco viene al caso, en aparente conversación con algún amigo o conocido le da ciertas “recomendaciones” de qué hacer y cómo actuar en estos tiempos electorales para “asegurarse” un puesto posteriormente en la administración municipal.

Tal vez nunca podremos precisar si el audio fue grabado en desconocimiento de quien habla, para ponerlo en evidencia, o se tiene un propósito de tiro por elevación, y buscar promover el interés de muchos jóvenes ansiosos por encontrar un trabajo o simple conchavo para cubrir sus necesidades básicas.

Si se trata del primer caso, estamos ante una penosa y total ausencia de ese pensamiento altruista, idealista, y hasta de rebeldía que se asume como propio y natural del joven. Si se trata del segundo caso, y responde a alguna presunta “estrategia” de motivación propuesta desde los equipos propagandísticos de los candidatos, el ejemplo revela un muy primitivo argumento para captar votos.

Cualquiera sea el caso, el discurso expuesto en ese breve audio desnuda una lamentable realidad, resultado de un modelo político sustentado en el prebendarismo y el autoritarismo. Estos “vinos viejos” que envilecen el noble ejercicio de la política como herramienta para la búsqueda del bien común. Que envenenan la democracia y ponen en peligro la paz social.

Por fortuna, en nuestro país quedan todavía muchos “odres nuevos” en los cuales verter esos “vinos nuevos” de ideales de justicia, de ética, de equidad. Jóvenes de espíritu, capaces de romper el vicio del conformismo y el oportunismo degradante y de construir esa sociedad justa y democrática que nos merecemos los paraguayos.

jaroa@abc.com.py

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