Fagocitosis de la pedagogía paraguaya

La fagocitosis es un proceso biológico de gran relevancia en nuestro organismo. Es la capacidad que tiene una célula de engullir o digerir otras partículas. El nombre de este proceso biológico me sirve de metáfora muy gráfica para explicar el proceso semejante que padece nuestra educación y nuestra pedagogía.

El sistema educativo vigente se fagocita los fundamentos científicos del sistema y de los procesos educativos. Pretende desarrollar la totalidad de la persona de cada educando sin haber definido qué entiende por persona, cuales son sus componentes esenciales, sin haber definido la antropología integral científica aplicada a la pedagogía. Es imposible una pedagogía escolar eficaz sin definición explícita de la antropología que la fundamente.

Nuestro sistema educativo pretende capacitar a los educandos para que se integren activamente en la sociedad, sin haber definido el modelo de sociedad que queremos construir, sin tener sociología pedagógica fundada en la sociología científica. Pretende ayudar a los alumnos a que desarrollen todas las potencialidades de su estructura psicológica, sin aclarar con qué corrientes psicológicas van a trabajar. Pretende ofrecer una educación integral, que incluye la dimensión espiritual de todo ser humano, ignorando tal dimensión en sus diseños curriculares.

Nuestro sistema educativo, debiendo estar comprometido con una educción participativa y democrática, propia de un Estado social de Derecho en una república democrática, se fagocita: a) las comunidades educativas, b) la consulta permanente del Estado a la sociedad para definir las políticas educativas, c) la cooperación de las comunidades educativas en la elaboración de los Proyectos Educativos Institucionales, d) y su participación en la organización del sistema educativo.

Los responsables dentro del sistema de orientar los procesos educativos, siguen fagocitándose los paradigmas pedagógicos propuestos en la Reforma Educativa de los años noventa y principios de los años dos mil. Se propuso asumir el paradigma del Constructivismo, superando y enriqueciendo el Conductismo y el Cognitivismo, y ante la expansión de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) se propuso el Conectivismo, y la realidad es que pasan los años y siguen fagocitados dichos paradigmas, necesarios en la sociedad de la información y la comunicación.

La producción de pensamiento profesional y científico sobre pedagogía es escasa y pobre. Es meritorio el esfuerzo de emprendimientos como Fundación en Alianza y su “Editorial en Alianza” prácticamente dedicada a la producción de textos escolares, así como la Editorial de los Padres Salesianos, pero el sistema como tal no tiene ni siquiera en sus 40 Institutos de Formación Docente y en sus 56 universidades producción intelectual y difusión de pensamiento e investigación sobre pedagogía.

En un mundo en permanente cambio acelerado, con presión de constantes novedades, con un alto y creciente porcentaje de caducidad de conocimientos, agitado por las globalizaciones, invadido en todos sus rincones por múltiples culturas…, aprender constantemente es una necesidad vital. La educación permanente es un imperativo para la sobrevivencia en la nueva convivencia compleja y exigente, Nuestra Constitución Nacional y la Ley General de Educación fueron sabias al exigir dicha educación permanente (Art 73 CN y 1º LGE), pero nuestros gobernantes y colaboradores la fagocitan.

Nuestro sistema educativo es tan anémico y enfermizo, que no tiene energía ni para alimentarse de la fecunda mesa servida que la Constitución Nacional y la Ley General le ofrecen para construir las bases elementales y sólidas de una nutrida educación democrática que integre a las comunidades educativas y toda la sociedad en el quehacer educativo del que según el artículo 75 de la Constitución, la sociedad es la responsable; lo dice muy claro: “La educación es responsabilidad de la sociedad” y en nuestro caso, los gobiernos se la apropian en exclusiva y la secuestran a pesar de su debilidad e ineficacia; en vez de sumar fuerzas, las ignoran y marginan, acrecentando la anemia educativa. Un indicador evidente es que además de fagocitar artículos fundamentales de la Constitución y la Ley General de Educación, no tienen fuerza para producir otras leyes básicas que necesita con urgencia el sistema educativo. La debilidad del sistema educativo es extrema: No tiene base científica, no tiene base constitucional ni legal, no tiene pedagogía consolidada, no tiene políticas de Estado ni de Gobierno, no tiene suficientes docentes con el debido nivel académico.

jmonterotirado@gmail.com

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