Hay opinólogos que simplemente emiten sus puntos de vista sobre un tema específico o de actualidad. Están los columnistas o comentaristas con espacios semanales también encargados de escribir o hablar de ciertos asuntos interesantes. Los editorialistas se ocupan de poner la postura del medio sobre una cuestión y los politólogos, investigan, desmenuzan, estudian, desarrollan y llegan a una conclusión. Cuando se tratan de especialistas que conocen al dedillo el punto en cuestión, resulta relevante y fascinante. Si lo hacen con tanta información, inteligencia y brillantez, realmente ayudan muchísimo en la evolución de la sociedad. Hay politólogos que convencen, emocionan y seducen desde el comienzo hasta el final. Y todavía es más maravilloso, por la honestidad del pensamiento, la claridad de la razón y la imparcialidad. No estar ni a favor ni en contra y decir solo la verdad, es sencillamente genial y muy valioso. Y eso hasta el menos perspicaz lo nota.
Hay redes sociales, sitios web, canales de youtube, radios, diarios, televisión, páginas impresas y digitales, revistas y folletos. Miles de formas de expresión hoy día que también hay que saber seleccionar y digerir, según nuestra preparación. Tenemos que tener buen criterio para elegir a los politólogos y analizar con objetividad sus narrativas. Algunos periodistas maestros dicen que la objetividad al 100 por ciento no existe, porque a veces traiciona el corazoncito. El que escribe tiene sus sentimientos y también el que lee, pero no hay que caer en fanatismo que nos vuelven ciegos y subjetivos.
Marshall Mac Lujan, ya en la década del 70 del siglo pasado predijo la era digital y fue considerado el profeta de internet. Este filósofo y comunicador canadiense dijo que el mundo sería globalizado y se convertiría en una aldea. Que serían obsoletas las bibliotecas y en las computadoras estarían todos los archivos. Impresionante su vaticinio en ese sentido.
Los medios te informan al instante y todos estamos interconectados. Hasta el que vive en los cerros y las selvas pueden estar al segundo con la noticia que ocurre en Ucrania, China y Japón. Pero es cierto también que tanta cantidad de material nos satura y cansa. Por eso debemos rescatar las cosas que sirven y nos ayudan positivamente en la vida cotidiana. Todo lo que es creativo y enriquecedor para expandir la consciencia, abrir los ojos, ser despiertos y no dejarnos engañar o manipular por nadie.
Es fantástico el tiempo que nos toca vivir en el plano de la comunicación. Los politólogos coherentes e intelectuales nos conducen a una senda de claridad. Podemos debatir, charlar y crecer muchísimo como ciudadanos, nos enseñan a votar y participar. Aprendemos ideologías de izquierda, derecha y centro. Nos dicen directa o indirectamente lo que nos conviene y lo que tenemos que desechar por ser dañinos.
También los políticos les respetan y admiran. Pueden seguir sus agendas según estos análisis contundentes y decisivos. Es la tarea de información y formación sagrada que les toca a los analistas. Ojalá sean siempre iluminados por el Espíritu Santo y no desistan por presión y miedo. Piensen y escriban con valentía y coraje. Y dejen huellas luminosas por sus pasos en este mundo. Eso no tiene precio.