Durante las campañas proselitistas se trabajó mucho y las promesas fueron infinitas que es difícil cumplir con todos. No es raro que una vez que llega a un cargo importante, el personaje en cuestión cambie de número de teléfono o te bloquee para no recibir miles de peticiones que llueven sin parar de parte de los electores. Este es un fenómeno que sucede siempre y no parece que vaya a cambiar nunca.
La clientela política está en todas partes. Este es un país de los amigos. Para cualquier trámite burocrático se necesita de algún conocido para agilizar el asunto; caso contrario, el papeleo se cajonea o queda estancado. En todas las oficinas públicas si no te atiende un socio o allegado, las cosas se vuelven lentas e interminables. Por ahí si te piden coima es cuando verdaderamente puede correr velozmente el expediente. Otra institución que funciona a las mil maravillas es la coima. En los ministerios, en los municipios, en las gobernaciones, en la policía o en la Justicia necesitas una ayuda para encaminar algún asunto.
El tema de la amistad es sicológico, sociológico, político y antropológico. El amigo es en guaraní “cheiru” (el acompañante). Puede usarse también el término mejicano “kuate” o llamarle socio en forma cariñosa. Se emplea con frecuencia el vocablo: “che amigoite”. Si el que sube es un ministro, diputado, senador, gobernador o presidente, con total seguridad, se referirán a él como su amigoite. Si realmente es amigo verdadero y de toda la vida, puede quedar tranquilo ya que sin problemas, podrá fácilmente ingresar en el círculo de los elegidos o del primer anillo. Y Ya puede conseguir un suculento salario en alguna entidad binacional, aduanas, puertos, hacienda o una embajada. Así opera la maquinaria del Estado en nuestro país.
En la época del General Andrés Rodríguez se dio mucha importancia a la Caballería y a los militares. Se levantaron varios monumentos con caballos. En tanto que en tiempos de Wasmosy los ingenieros coparon el gobierno. Nicanor Duarte Frutos llenó las instituciones de gente procedente de Coronel Oviedo y algunos periodistas. En los años que gobernó Fernando Lugo hubo socialistas, contreras, intelectuales, sacerdotes y todos los anti colorados. Ni qué hablar de su sucesor, Federico Franco, que lleno de liberales y toda la familia Franco en el poder. El nepotismo tuvo entonces su máximo esplendor. Horacio Cartes dio prioridad a los empresarios y Marito hizo lo suyo llevando a los colorados fieles y hurreros como era de esperar. Santi Peña quizás se rodee más de economistas o personas expertas en matemáticas o finanzas. Tal vez.
Lo cierto es que ya comenzó la guerra de pirañas. Los que tienen los dientes más filosos deglutirán los cargos más apetecibles que son destinados a los más leales, chupamedias y que arrearon más cantidad de votantes. La patria ya está teñida de rojo, de punta a punta. Ellos sí ya están mejor, gracias al partido colorado, no importa si son aptos o merecen el cargo. Los honestos, capaces y patriotas que son de otro partido o no profesan ninguna ideología tendrán que esperar mejores tiempos. Tiene Razón el antropólogo que sostuvo que la amistad, el parentesco y el compadrazgo son las únicas instituciones que funcionan en el Paraguay.