Podría ser el renacer del fútbol paraguayo

Se terminó concretando el sueño olímpico, y qué mejor manera que hacerlo con la identidad, esencia y rasgos históricos que tantas alegrías brindaron al fútbol paraguayo y al deporte nacional. El conductor idóneo para conseguir “escribir la página de gloria y cumplir el gran deber” no podía ser otro que don Carlos Jara Saguier, quien le devolvió el sentido de pertenencia a una Albirroja que estaba acostumbrada al fracaso.

Jugadores de Paraguay posan con el trofeo al ganar el Torneo Preolímpico Sudamericano Sub-23, en el estadio Nacional Brígido Iriarte en Caracas (Venezuela). La selección sub-23 de Paraguay derrotó el domingo en Caracas por 2-0 a la de Venezuela, conquistó el Campeonato Sudamericano de la categoría y de paso se matriculó con Argentina en los Juegos Olímpicos de París.
Jugadores de Paraguay posan con el trofeo al ganar el Torneo Preolímpico Sudamericano Sub-23, en el estadio Nacional Brígido Iriarte en Caracas (Venezuela). La selección sub-23 de Paraguay derrotó el domingo en Caracas por 2-0 a la de Venezuela, conquistó el Campeonato Sudamericano de la categoría y de paso se matriculó con Argentina en los Juegos Olímpicos de París.Rayner Peña R

Cargando...

La imagen de Diego Gómez levantando el trofeo, que coronaba a Paraguay como campeón del Preolímpico Sudamericano, tuvo un proceso previo, ideado por el coordinador de las selecciones Juveniles de Paraguay, Elvio Paolorosso, quien ante la premura por la proximidad del torneo continental sugirió el nombre de Carlos Jara Saguier, de vasta sabiduría, argumentos prácticos en el estilo de juego y, sobre todo, convicción en que podía convertir en exitoso el proceso a corto plazo.

Lea más: La bienvenida de los Juegos Olímpicos a la selección paraguaya

Finalmente el medallista olímpico terminó asumiendo el mando con la ilusión de cumplir el “sueño olímpico”, instalado por el propio seleccionador albirrojo, cuando la confianza hacia el plantel era casi nula por parte de la afición, que ya estaba acostumbrada al fracaso. Carlos Jara Saguier se jugaba el prestigio, pero con esa valentía que lo condujo a conquistar la medalla de plata en Atenas 2004, la única del deporte paraguayo, impregnó con tinta indeleble la esencia histórica a los atletas para ir en busca del gran objetivo.

Pese a tener bajas de gran calidad individual, como los casos de Matías Segovia, Bernardo Romeo Benítez, Diego González y Damián Bobadilla, entre otros, el seleccionador guaraní confió en lo que tenía y armó un equipo en el que las individualidades no se destacaban por sobre el trabajo en conjunto. Siempre la bandera fue el esfuerzo colectivo, bajo la frase instalada por el propio conductor albirrojo: “Juegan muy solidarios, juegan como amigos. Todos sabemos que es mucho más difícil ganar a once amigos que a once estrellas”, eso se notó en el campo, siendo superiores ante las selecciones que cargaban con el favoritismo.

El cuerpo técnico y ese plantel de amigos estaban convencidos de querer hacer historia, de colocar a Paraguay en los Juegos Olímpicos después de dos décadas y de conseguir el título Preolímpico 32 años después, y lo demostraron desde el debut ante la defensora del título, Argentina, que terminó salvando el empate sobre el final, gracias a la ayuda arbitral. La sensación final transmitía ambición, porque anteriormente se festejaban los empates ante la albiceleste, pero esta vez quedó el gusto amargo y la Albirroja empezaba a tener la aprobación de los detractores.

La prueba de carácter la tuvo frente a la selección uruguaya, de Marcelo Bielsa, ante la que, a decir del propio Jara Saguier, la Albirroja “se levantó de la lona” para dar vuelta un encuentro en el que iba perdiendo por dos goles de diferencia en el primer cuarto de hora. Posteriormente se selló la clasificación al cuadrangular final ante Perú, antes del cierre frente a Chile, que fue con derrota, que sirvió como lección para darse cuenta que el triunfo estaría lejos si no se daba el cien por ciento.

En el cuadrangular final, Paraguay tendría en el camino a las dos potencias sudamericanas y a la anfitriona. El debut fue ante Brasil, al que se le dio un golpe de autoridad, pocas veces visto, con un gran compromiso colectivo dejó pasar desapercibida la calidad individual de la verdeamarela. Luego llegó Argentina, que otra vez zafó de la derrota en el último minuto, pero el gran trabajo se coronaría contra Venezuela, dejando de lado muchos mitos. Se cumplió el sueño olímpico, con una generación que va produciendo el renacer del fútbol guaraní. A base de buenos rendimientos y, sobre todo actitud, piden ser parte del recambio.

Arnaldo Gabriel Benítez (@GaboBenitez_5)

Enlance copiado
Content ...
Cargando ...