En San Pedro “no están mejor”

La ciudadanía sampedrana sigue esperando que el presidente de la República, Santiago Peña, cumpla sus promesas de campaña electoral. La mayoría de los compromisos asumidos en los grandilocuentes discursos políticos, entre ellos el “Vamos a estar mejor (Ñaime poravêta)”, hasta el momento solo sirvieron para burlas de una mayoritaria población indignada.

El departamento de San Pedro cuenta con 22 municipios distribuidos en las zonas norte y sur. En ambas, la mayoría de las localidades está sumergida en múltiples necesidades que requieren acompañamiento constante de las instituciones del gobierno nacional, pero cuya presencia, en los primeros dos años de mandato, no se reflejó.

La falta de caminos de todo tiempo para que los labriegos puedan transportar sus productos a los centros de acopio, la falta de mercado seguro y buenos precios de los rubros agrícolas que se cultivan en las pequeñas fincas familiares, forman parte de las necesidades que requieren atención oficial urgente.

También existen falencias en dependencias del Ministerio de Salud, principalmente en cuanto a la provisión de medicamentos y a la dotación de equipos básicos para la atención eficiente a los pacientes.

Además, todavía hay comunidades rurales donde esperan la construcción de unidades de Salud de la Familia (USF), cuyos habitantes actualmente se ven obligados a recorrer varios kilómetros para encontrar un puesto sanitario.

En agosto del año 2025, el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) ordenó la suspensión de obras que estaban en construcción en 18 colegios técnicos ubicados en el sur y en el norte de San Pedro. Pasaron seis meses y, a menos de un mes del inicio de clases, los trabajos siguen parados, sin que las comunidades educativas fueran informadas del motivo de la decisión ministerial y menos sobre cuándo se reanudarán los trabajos.

Si a todo lo citado Santiago Peña se refería con su vacía frase: “Vamos a estar mejor”, mejor no pensar en lo que nos espera, en especial a los ciudadanos que no tienen recursos y no saben a dónde o a quién recurrir para solucionar sus problemas, generados debido a la carencia de una política de Estado que asegure el bienestar de la población en general y no solamente de un grupo de privilegiados.

Sin embargo, quedan 11 meses de este año 2026 en los que las autoridades nacionales tienen la gran oportunidad de reivindicarse, si quieren, para devolver un poco de esa esperanza perdida a la mayoría de los sampedranos.

sescobar@abc.com.py

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