Parece una verdad de perogrullo, una obviedad, pero es necesario enunciarlo porque la realidad muchas veces nos devuelve casos de absoluta desconexión de ese empleado que obtuvo ese cargo con ese jefe que lo colocó en él.
Es por eso que en época de elecciones se hace imperioso recordar que en pocos meses más cada ciudadano tendrá la oportunidad una vez más de premiar o castigar, apoyar o rechazar, aprobar o impedir; en definitiva, expresar su voluntad a través del sufragio, para determinar quiénes serán los que administren los más de 260 distritos del país.
En época de campaña, los candidatos y sus equipos apelan a todas las estrategias posibles del marketing político para alcanzar el objetivo, desde las legítimas hasta las de la guerra sucia, por eso creemos que también existen varias preguntas que pueden ayudar a conocer mejor a quienes pretender manejar, o seguir manejando, los recursos públicos.
Y en una elección municipal la oportunidad de conocerlos es mejor aún, por tratarse de la elección de un gobierno local, y por la proximidad que existe entre candidatos y electores.
¿De dónde viene el candidato? Ese hombre o mujer que pide el voto tuvo que haber hecho antes algo en su vida. Saber qué es lo que hizo hasta ahora en el lugar o los lugares en los que le cupo estar puede arrojar una pista interesante sobre quién es, qué tipos de compromiso asume, y si ya trabajó en algún tipo de mejora para su entorno en grupos políticos, gremiales, sociales, deportivos o de cualquier índole. Saber si ocupó algún cargo y, si fue así, qué hizo en él, si tiene alguna experiencia gestionando.
Y si busca su reelección con más razón comparar el estado en el que tomó el municipio y el estado en el que está actualmente.
¿Cuál es su grupo más cercano? Es el que va a tratar de influir en la toma de decisiones, el que estará en muchos casos aislándolo de la realidad, el que incidirá en la impronta que le dará a su gestión. ¿Quiénes son esas personas de su confianza? Aquellas en las que se va a refugiar pidiéndoles un consejo, una opinión cuando exista controversia.
¿Cómo interactúa? ¿Qué cosas hace o dice en campaña? Se comunica francamente o posa con sonrisas artificiales, escucha genuinamente o solo cumple un protocolo. En medio de la euforia, qué cosas dice.
¿Qué piensa de las minorías? ¿Las respeta? ¿Es incluyente? ¿Y a los que piensan distinto a él?
¿Acepta debates? O se coloca siempre por encima de sus interlocutores.
¿Es independiente?, y esto no se refiere a una independencia en las ideas políticas del grupo que integra, sino a su autonomía en las decisiones y si depende de alguien para hacerlo. ¿Cómo toma las decisiones? ¿Las toma? ¿Escucha a muchos, a pocos, a nadie?
Conocer si es de buscar consensos o confrontar y sus habilidades de negociación.
¿Quién o quiénes financian su campaña? Saber si transparenta las cuentas que está asumiendo hoy y que tendrá que pagar necesariamente mañana.
¿Qué ideas tiene para mejorar la ciudad en la que vivimos? ¿Explica cómo las llevará adelante y de dónde saldrán los recursos para hacerlo?
Esta es apenas una pequeña lista de preguntas que pueden arrojar pistas sobre quienes hoy están pidiendo el voto ciudadano.
El silencio y la evasión también son respuestas que dan pistas sobre los rasgos de personalidad de quien hoy pretende llegar a ese cargo.
La soberanía reside en el pueblo y este ejerce ese poder público a través de sufragio.
Nos lo recuerda nuestra Constitución en sus primeros artículos.
El domingo 4 de octubre será una nueva oportunidad para refrendarlo.
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