Pelea que preanuncia la crisis

La feroz disputa en el cartismo por formar parte como vicepresidente de la chapa oficialista del 2028, acompañando a Pedro Alliana, revela la fragilidad del movimiento Honor Colorado en un momento clave, a pocos meses de las elecciones internas y municipales.

En resumen, los senadores tienen su candidato: Juan Carlos Baruja; los diputados, el suyo, Raúl Latorre, y los gobernadores el suyo: uno de ellos, probablemente “Cesarito” Sosa. No hay consenso.

Según el presidente del Senado Basilio “Bachi” Núñez, Horacio Cartes, líder de Honor Colorado, respalda a Baruja, pero resulta extraño que no haya salido a decirlo el mismo Cartes.

Con su anuncio, Bachi dejó a Alliana como un actor de reparto, ya que, al haberse pronunciado el líder, no hay mucho más que decir. Para salvar las apariencias y la poca dignidad, Alliana dijo que postergaba el anuncio de quién sería su dupla.

Evidentemente, el elegido iba a ser Baruja, pero si anunciaba eso, Alliana quedaba como un mandadero que cumplía órdenes de Cartes y Bachi.

A Alliana le queda ahora dejar que pase un buen tiempo, si es posible hasta después de las elecciones municipales, antes de anunciar un candidato. En caso que lo dicho por Bachi fuera cierto, difícilmente sea otro que Baruja. Sin embargo, los diputados y gobernadores seguramente esperan que para ese entonces el escenario político colorado haya cambiado radicalmente.

Posiblemente, en lo queda para el anuncio, cada sector en disputa tratará de desgastar a sus adversarios, lo cual repercutirá negativamente sobre todos ellos por igual.

En realidad, el desgaste puede terminar afectando al mismo Alliana, quien ya se vio forzado a apresurar el anuncio de su candidatura presidencial luego de haber dicho que lo haría recién el año próximo.

Todo lo que está ocurriendo en Honor Colorado será aprovechado por sus adversarios en la interna, especialmente por Arnoldo Wiens, para presentar a Alliana como alguien sin autonomía propia.

También queda claro que la historia que intentan vender algunos dirigentes de que Horacio Cartes está bien y en perfectas condiciones para manejar el partido y el movimiento, como lo hacía antes de su problema de salud, es una expresión de deseos o una mentira lisa y llana.

La pelea que presenciamos ahora es solamente el inicio de otras que vendrán por heredar un liderazgo que, por sus características, será imposible de reemplazar.

mcaceres@abc.com.py

Lo
más leído
del día