Socializan, pero no hay presupuesto

La Avda. Avelino Martínez se ha convertido en el símbolo más visible del abandono vial en el departamento Central. A diario, miles de automovilistas enfrentan un recorrido marcado por baches, tránsito lento y constantes accidentes.

La arteria se inicia en San Lorenzo, en Del Agrónomo; cruza por Ñemby y llega a Villa Elisa. Es un tramo clave que debería garantizar fluidez, pero hoy castiga a quienes lo utilizan.

Circular por esta vía implica no solo perder tiempo, sino también asumir el costo del deterioro de los vehículos. Fácilmente podemos citar suspensiones dañadas, cubiertas golpeadas, producto de los impactos en los baches, y maniobras peligrosas. Esta son algunas de las consecuencias que deben afrontar quienes transitan por la zona.

Lo que se ha hecho hasta ahora no pasa de ser un simple parcheo. Remiendos que duran poco, que se deshacen con las primeras lluvias y que terminan profundizando el problema estructural del pavimento.

La solución de fondo sigue ausente, mientras crece el malestar ciudadano.

Lo más llamativo es que la obra ya fue adjudicada hace ocho meses, con una millonaria inversión comprometida. Sin embargo, el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) se ha limitado a socializar el alcance de los trabajos con los permisionarios y vecinos para tapar la realidad, sin dar una fecha concreta de inicio.

Los vecinos observan con escepticismo las reuniones informativas y los recorridos técnicos que se realizan en la zona.

La ciudadanía entiende que toda gran obra requiere planificación, pero también esperan señales claras de ejecución. Informar sobre un proyecto sin precisar cuándo comenzará solo alimenta la incertidumbre de quienes llevan años soportando promesas.

La excusa vuelve a ser la misma: falta de presupuesto. Una explicación que se repite mientras la avenida continúa deteriorándose y los usuarios siguen pagando las consecuencias de la inacción estatal.

La avenida Avelino Martínez no puede seguir esperando. Cada día de retraso el estado del pavimento se vuelve más crítico. Aquí hay que reconstruir todo y canalizar para que el agua no tome la capa asfáltica.

Lo que está en juego ya no es solo la reparación de una avenida, sino la credibilidad de una institución que anunció una intervención largamente esperada. Porque cuando las obras se anuncian, se adjudican y se socializan, pero no comienzan, la confianza ciudadana también termina erosionándose.

lucia.gonzalez@abc.com.py

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