Nuevo obispo

Hace un poco más de una semana el papa León XIV nombró nuevo obispo de la Diócesis de la Santísima Concepción al presbítero Cristino Ramos González, quien es el párroco en la ciudad de Choré, ubicada en el departamento de San Pedro. Los departamentos de Concepción y Amambay no contaban con obispo desde febrero del año 2025.

Para muchos este nombramiento fue toda una sorpresa, porque no se escuchaba el nombre del designado como un posible obispo para esta diócesis. Los nombres eran otros, por lo que ahora se espera con mucha expectativa al nuevo pastor de la Iglesia Católica para estos dos departamentos.

Al leer el currículum, que se compartió del pa’i Cristino, se puede ver que estuvo trabajando con los jóvenes, también lo hizo en el área rural y en zonas urbanas. Su formación, además de nuestro país, también forjó en el extranjero. Después de conocerse su nuevo apostolado las reacciones de la gente que lo conoce no se hicieron esperar; se ve que es muy querido.

Por supuesto que ser obispo implica responsabilidades, pero la hoja de vida socializada del nuevo responsable de la Iglesia Católica en esta parte del país supone que lo estará a la altura. El mismo día que se conoció de su nombramiento, en una entrevista telefónica, dijo a ABC Color que trabajará de cerca con los sacerdotes y los laicos.

El hecho de haber estado mucho tiempo en el departamento de San Pedro hace que el nuevo obispo de Concepción y Amambay conozca las características de estos dos departamentos que son cercanos geográficamente y no muy diferentes en sus particularidades. Seguro que conoce a muchos de los sacerdotes, entonces esto le podría facilitar su tarea pastoral.

En Concepción por ejemplo se encuentra el distrito de Paso Barreto, considerado el más pobre del país, según el Instituto Nacional de Estadística del Paraguay. Existen numerosas comunidades ribereñas con múltiples necesidades, poblaciones indígenas que tienen carencias.

Tres de los actuales cuatro secuestrados son oriundos del primer departamento: Edelio Morínigo, Félix Urbieta y Óscar Denis, de quienes hace varios años nada se sabe. La zona tampoco se escapa del narcotráfico, casos de sicariatos, el crecimiento de personas adictas a estupefacientes, violencia familiar, entre otros. En tanto que en el departamento de Amambay también se tienen numerosos problemas que precisan siempre de la intervención de la Iglesia Católica.

Se espera que el nuevo obispo, el sexto nombrado, sea un líder que acompañe a su pueblo y ayude a la pacificación desde su rol como pastor.

ajrojas@abc.com.py

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