Feliz aniversario, Paraguay y Taiwán

Hoy, 12 de julio, celebramos el 69.º aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre Paraguay y Taiwán.

Podría aprovechar esta fecha para enumerar muchos de los logros que hemos construido juntos: Taiwán es hoy un mercado sólido para la carne paraguaya; el Sistema de Información en Salud (HIS) está transformando la atención en hospitales públicos; los buses eléctricos conectan Asunción con San Lorenzo y el aeropuerto; o recientemente recibimos con alegría el primer cargamento de carne aviar paraguaya exportado a Taiwán.

Sin embargo, hoy quiero hablar de algo diferente. Quiero hablar de personas.

Ayer nuestra Embajada celebró la Primera Cumbre de Exbecarios de Taiwán, un encuentro que reunió a más de 300 paraguayos que alguna vez estudiaron o se capacitaron en nuestro país.

Desde que llegué a Paraguay, hay una frase que escucho con mucha frecuencia: “Tengo un primo que estudió en Taiwán.”

Al principio me causaba curiosidad. Después comprendí que esa frase refleja una realidad extraordinaria.

Desde 1991, hace ya 35 años, Taiwán comenzó a otorgar becas y oportunidades de capacitación a jóvenes paraguayos. Hasta hoy, más de 2.000 personas se han formado en Taiwán.

Pero lo verdaderamente importante no son los números.

Son las historias.

Son las amistades que nacieron al otro lado del mundo. Son los conocimientos adquiridos. Son los sueños que comenzaron en Taiwán y que hoy continúan dando frutos en Paraguay. Son las familias que cambiaron su futuro gracias a una oportunidad educativa.

Ayer experimenté muchos sentimientos.

El primero fue un poco de culpa.

Sentí que este encuentro debió haberse realizado mucho antes. Durante años existió una comunidad enorme de exbecarios que merecía reencontrarse, compartir experiencias y volver a construir lazos. Me alegra que finalmente hayamos dado ese primer paso.

Como dijo el vicecanciller Víctor Verdún durante el evento, ellos fueron los mejores embajadores del Paraguay mientras vivieron en Taiwán y hoy son también los mejores embajadores de Taiwán en Paraguay.

El segundo sentimiento fue una profunda admiración.

Los paraguayos realmente nunca se rinden.

Escuché historias de jóvenes que venían del interior del país, que no hablaban inglés, pero decidieron prepararse para obtener una beca. Historias de quienes dejaron a sus familias por primera vez, aprendieron un nuevo idioma, enfrentaron una cultura completamente distinta y resolvieron solos cada desafío que encontraron en el camino.

Nada fue fácil.

Pero todos siguieron adelante.

Y eso refleja perfectamente esa famosa garra guaraní que tanto admiro.

Después sentí un enorme orgullo.

Mientras revisábamos los registros de los participantes, descubrimos que hoy están presentes en prácticamente todos los sectores del Paraguay: en instituciones públicas, universidades, hospitales, empresas, industrias, medios de comunicación, organizaciones sociales y emprendimientos propios.

Cada uno, desde su espacio, está aportando al desarrollo del país aplicando lo aprendido en Taiwán.

Ellos representan, quizás, el resultado más valioso de estos 69 años de amistad.

Y, finalmente, sentí gratitud.

Gracias por haber elegido a Taiwán como parte de sus vidas.

Gracias por permitirnos acompañarlos en una etapa tan importante de su formación.

Y gracias, sobre todo, por seguir guardando un cariño tan especial hacia nuestro país.

La Universidad Politécnica Taiwán–Paraguay ya ha formado a más de 300 ingenieros, y su campus permanente estará terminado el próximo año. Al mismo tiempo, nuestros programas de becas y capacitación continúan creciendo porque seguimos convencidos de que la mejor inversión que puede hacer un país es invertir en las personas.

La educación no produce resultados de un día para otro.

Produce líderes.

Produce innovación.

Produce oportunidades.

Y, sobre todo, produce amistades que pueden durar toda la vida.

Hoy celebro a cada uno de esos más de 2.000 exbecarios, a sus familias y al impacto que generan cada día en Paraguay.

Ellos son la prueba de que la cooperación entre nuestras naciones no se mide únicamente en proyectos o cifras, sino también en vidas transformadas.

Sigamos escribiendo juntos los próximos capítulos de esta gran historia de amistad.

Feliz aniversario, Paraguay y Taiwán.

*Embajador de Taiwán en Paraguay

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