Vivir sin identidad

La situación de los abuelitos Pablo (74) y Ramón (79), de Fuerte Olimpo, en el Chaco paraguayo, quienes no existen para la sociedad porque nunca pudieron acceder a una cédula de identidad, denota la ausencia total del Estado paraguayo para asistir a sus conciudadanos en un derecho consagrado en la misma Constitución Nacional: el de tener una identidad propia.

Nunca ninguna autoridad o funcionario de las instituciones públicas del Estado paraguayo, como la Municipalidad, la Gobernación, la Defensoría Pública, la Secretaría de Emergencia Nacional o las numerosas fundaciones de caridad que trabajan con los más necesitados, se percataron de esta grave situación; o, si lo hicieron, simplemente miraron a un costado y continuaron como si nada.

De la misma manera en que fueron olvidados por el Estado paraguayo estos hermanos de la tercera edad, también el departamento de Alto Paraguay se encuentra olvidado y abandonado por las autoridades desde hace décadas. Pareciera que esta región no existe para el Gobierno nacional, así como los abuelitos no existen para la misma sociedad.

La similitud del abandono y la desidia que padecen estas personas de la tercera edad es idéntica a la que sufren todos los pobladores de este departamento chaqueño, quienes de forma cotidiana buscan sobrevivir en medio de tantas necesidades.

Los abuelitos viven en extrema pobreza y no pueden acceder a los beneficios del subsidio estatal para percibir el pequeño monto destinado a la tercera edad, por lo que deben lidiar con lo que pueden para conseguir el alimento diario, que en muchas ocasiones les es proporcionado por personas de buen corazón.

Los pobladores de Alto Paraguay, quienes viven de forma permanente aislados por la falta de caminos de todo tiempo, también deben ingeniárselas entre todos para sortear las dificultades. Esto se nota cuando quedan varados en el barro los vehículos del transporte público o las ambulancias que trasladan pacientes a hospitales de otras regiones, debido a la precariedad sanitaria de la zona.

Así como son olvidados por el Estado, tanto los abuelitos como los mismos pobladores de Alto Paraguay tienen en común que la ayuda llegará solo de entre ellos mismos, pues para las autoridades solo existen en los días de elecciones partidarias, al menos aquellos que tienen documentación; el resto del año, simplemente no existen.

Desde hace décadas, en este departamento chaqueño, no solo los abuelitos, sino todos los pobladores viven sin identidad para sus autoridades: olvidados, abandonados y condenados a sobrevivir en medio de la indiferencia estatal.

calmiron@abc.com.py

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