La inversión más rentable

Cuando hablamos de inversión pública, casi siempre pensamos en rutas, puentes, hospitales o escuelas. Son obras necesarias y transformadoras. Pero existe otra inversión, menos visible y muchas veces menos valorada, que termina siendo determinante para el desarrollo de un país: la que se realiza en las personas.

Esto contrasta con una idea muy instalada en el debate económico, que con frecuencia contrapone la inversión al llamado gasto corriente, cuando, en realidad, ambos son complementarios. La discusión sobre la eficiencia del gasto público no debería centrarse únicamente en cuánto se invierte, sino también en cómo se combinan las inversiones para generar mejores resultados. Construir más o renovados hospitales y escuelas, demanda sin dudas más y mejores recursos humanos, pues claramente la infraestructura y el capital humano no compiten: se complementan. Una parte fundamental del gasto corriente constituye precisamente la inversión necesaria para desarrollar ese capital humano. Los docentes en las aulas, los equipos de salud que previenen enfermedades y acompañan a las familias, o los profesionales que fortalecen capacidades no representan simplemente rubros que se ejecutan cada año. Son quienes hacen posible que las futuras generaciones sean más saludables, más preparadas y más productivas, conectando al Paraguay con su futuro.

En el marco del Día Mundial de la Población, el UNFPA, Fondo de Población de las Naciones Unidas, ha presentado las conclusiones de la Encuesta Global sobre Futuros Demográficos, realizada virtualmente a más de 100.000 jóvenes de entre 18 y 39 años en 73 países. El estudio deja un mensaje alentador. Lejos de la idea de una generación que rechaza la vida familiar, las y los jóvenes siguen queriendo estudiar, trabajar, formar una familia y concretar sus planes. De hecho, dos de cada tres jóvenes mantienen una mirada positiva sobre el futuro. Sin embargo, lo que muchas veces les falta no son sueños ni voluntad, sino las oportunidades -fundamentalmente vivienda asequible, empleos seguros, atención médica, condiciones igualitarias y apoyo para el cuidado- para convertir esas aspiraciones en realidad. Por otra parte, el 88% de los jóvenes encuestados identifica la estabilidad económica como la condición principal para poder tenerlas familias que desean,seguida de cerca por el empleo seguro (87%) y la preparación emocional (85%). Así mismo, la redistribución de las tareas de cuidado entre hombres y mujeres, y el apoyo de la sociedad y el Estado para dichas tareas son claves en la toma de decisiones reproductivas.

Estos hallazgos tienen una gran relevancia para el país, que aún cuenta con la ventaja transitoria del bono demográfico, en lo que refiere al fortalecimiento del capital humano de una estructura poblacional todavía joven. Aprovechar este momento dependerá, en gran medida, de la oportunidad, calidad y sobre todo, de la continuidad de las inversiones que se realicen acompañando el ciclo de vida.

En este marco, son destacables las importantes inversiones que se han venido realizando en la infancia, una apuesta que sienta las bases del desarrollo futuro. El desafío es dar continuidad a ese esfuerzo durante la adolescencia y la juventud, justamente cuando las personas consolidan aprendizajes, desarrollan habilidades, requieren asistencia especializada en salud, ingresan al mercado laboral y comienzan a construir sus proyectos de vida.

Cuando esas inversiones no logran sostenerse se generan brechas importantes que desafían a las políticas públicas. Por ejemplo, se puede notar que en la actualidad seis de cada diez jóvenes de entre 18 y 24 años no asisten a una institución educativa y, entre quienes abandonaron sus estudios, la mayoría lo hizo por razones económicas. Siete de cada diez jóvenes ocupados trabajan en la informalidad, una condición que limita sus ingresos y reduce su protección social futura. En salud, Paraguay continúa registrando la tasa más alta de embarazo adolescente en el Cono Sur, una realidad que sigue condicionando las oportunidades educativas, laborales y económicas de miles de jóvenes, especialmente mujeres.

El abordaje de las brechas existentes permitirá que las inversiones realizadas en etapas previas alcancen su máximo impacto, multiplicando su retorno social y económico. Sobre esta base es posible construir sociedades más prósperas, economías más dinámicas y oportunidades que alcanzan a todos.

Representante Nacional del UNFPA en Paraguay

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