5 de julio de 2026
En Asunción, una mujer embarazada agenda su próximo control prenatal mientras organiza su jornada laboral y prepara la llegada de su bebé. En el Chaco, una mujer indígena enfrenta largas distancias para acceder a un servicio de salud y recibir atención en su propio idioma. En otra comunidad del país, una joven descubre que está embarazada y trata de comprender cómo ese hecho cambiará su vida y sus proyectos de futuro.
En las últimas décadas, Paraguay ha atravesado un cambio silencioso pero profundamente significativo en su estructura demográfica. Si en los años setenta las mujeres promediaban más de cinco hijos, hoy la realidad es muy distinta: la tasa global de fecundidad se ha reducido a menos de la mitad y se ubica por debajo del nivel de reemplazo generacional (INE, 2024). A ello se suma un aumento de casi diez años en la esperanza de vida. Menos nacimientos y mayor longevidad están transformando nuestra sociedad y plantean desafíos urgentes a ser atendidos.

En 20 años, las reformas diseñadas e implementadas en el país no solo se han traducido en resultados positivos para la macroeconomía, sino que la micro también se vio beneficiada, según los resultados expuestos y analizados. Los datos muestran una sostenida reducción de la pobreza con ciertos aumentos, pero que no han representado un retroceso significativo en el proceso.
El Instituto Nacional de Estadística acaba de publicar los resultados de la última Encuesta Permanente de Hogares (EPH) sobre la evolución de la pobreza en el país con un dato alarmante. Si bien la pobreza en general se mantuvo estable en torno a un cuarto de la población, e incluso experimentó un leve descenso, la pobreza extrema pegó un salto de casi 50% en un solo año, del 3,9% en 2021 al 5,6% en 2022, lo que equivale a aproximadamente unas 400.000 personas, u 80.000 familias. Más que nunca es necesario revisar y refocalizar los amplios y costosos programas existentes de asistencia estatal directa, que evidentemente se están desviando de sus propósitos esenciales y no están llegando a quienes imperiosamente más lo necesitan.

El Instituto Nacional de Estadística (INE) realizó una comparación de la población en el 1886 -16 años después de la guerra de la Triple Alianza- y el año pasado, el 2022. El material es explicado con una pirámide donde se detalla distribución de la población total por sexo y edad quinquenal de ambos años.