Incluso aquellos que se mudaron y fueron a otro pais, aparecen todos, gracias a la magia de internet.
Nos informamos de cómo fueron sus vidas, Si formaron familia, y a qué profesiones se dedican. Es lo que predijo Marshall Macluhan acuñando el famoso concepto “aldea global”.
Este filósofo canadiense, fue un visionario porque veía revolucionarse el mundo de la comunicación, uniendo la humanidad a través de mensajes. Increíble que a finales de 1960 Macluhan ya hablo de este asunto que nos mantiene conectados a nivel global.
Es una, maravilla este universo donde todo llega en forma instantánea desafiando al tiempo y al espacio. Gracias a las redes podemos conversar, alzar fotos y videos, renacer antiguos vínculos de amor y amistad. Pero todavía nos juntamos si podemos para tomar un trago y charlar sobre varios temas.
Es algo que agendamos a menudo, con las ganas de estar presentes y abrazarnos unos a otros. Somos personas muy emotivas y nos encantan las citas y encuentros sociales.
Es cierto que en política se da muchos beneficios a los amigos, usando recursos del Estado. Se otorgan cargos a familiares, conocidos, correligionarios y personas leales. Esto está muy mal porque no se puede convertir el Estado en una estancia particular, haciendo fiestas y cuchipandas con dinero que pertenece al pueblo. En un país serio no debe ocurrir esto. El amiguismo, el compadrazgo y los familiares decía Helio Vera, son las instituciones que funcionan muy bien en el Paraguay.
La amistad debe ser honesta y solo la honestidad debe reinar en este lazo. Si aparecen la mentira y la doble cara, se echa a perder la verdadera esencia. Pienso que solo las personas muy elevadas espiritualmente pueden ganarse amigos verdaderos. De todas maneras, somos seres sociables que no pueden vivir aislados. Queremos un alma gemela. Compartir algo en este plano. Hablar, escuchar, apreciar, acompañar, admirar y estar cerca. Apoyarse en el hombro del amigo y alivianar las cargas de la vida.
El Paraguay es el país de los amigos. Es de los vecinos solidarios y corteses. De los familiares amorosos, de los compañeros para toda la vida. De corazones que caminan y que tienen una hermosa sonrisa y te dan la mano y hombros donde apoyarse. Y una palabra de aliento cuando las cosas es difícil. Con un amigo sincero, podes abrirte y contar secretos que no compartes con nadie más. Es el alma que Dios te regala para reír, llorar, cantar, bailar. Es para celebrar la vida con alegría y abrazarse en sentimientos puros.
Que sería de nosotros sin los amigos. Sin ese bello sentimiento que nos vuelve empáticos y comprensivos con el otro. Es meterse en su calzado y que nos hace feliz su triunfos y nos conmueve su dolor y lagrimas. Con el paso de los años, descubrimos quienes son los verdaderos. Los auténticos, los que no mienten y permanecen fieles.
Gracias doctor Ramón Artemio Bracho por la iniciativa fantástica. Estés donde estés, ya te habrás hecho de amigos en otro plano. Con los ángeles quizás en el cielo. Ahora eres un amigo invisible. Pero tu cruzada sigue. Y eso es lo hermoso y valioso. Gracias doctor y gracias a los amigos. Gracias.