La tercera arrestada por el millonario robo fue identificada como María Lourdes Leiva Cantero (39), domiciliada en la compañía Arroyo Guazú, en el distrito de Carayaó, departamento de Caaguazú.
De acuerdo con los uniformados, la mujer es la propietaria de una camioneta Kia Sportage blanca, que fue utilizada en el millonario golpe a la concesionaria de vehículos.
Los oficiales mencionaron que gracias a la imágenes captadas por algunas cámaras de seguridad instaladas en las adyacencias del lugar del hecho se pudo confirmar que los delincuentes utilizaron dos vehículos, un automóvil Toyota Ractis blanco y la camioneta Kia Sportage, también blanca.
Los maleantes que materializaron el golpe llegaron hasta la concesionaria a bordo del automóvil, del que descendieron frente mismo del local para ingresar al sitio cuya sede estaba en plena etapa de refacción, explicaron los oficiales de Investigaciones.
En tanto que la camioneta Kia Sportage, blanca, utilizada por un miembro del equipo criminal para monitorear a sus cómplices, siempre se mantuvo muy cerca de la escena y luego una vez concretado el robo siguió al resto del equipo.
Matrícula del vehículo fue clave
El vehículo fue utilizado con su matrícula original, la que fue captada por las cámaras de seguridad y estos datos sirvieron para que los agentes puedan llegar hasta María Lourdes Leiva Cantero, quien confirmó que es la propietaria legal del rodado.
Sin embargo, la mujer aseguró que desde hace un par de semanas el citado vehículo está en poder de su pareja Humberto Daniel Cabrera Espinoza, mayor de edad, quien tendría dos antecedentes por hurto agravado en la Argentina.
Según los uniformados, Cabrera sigue teniendo en su poder la camioneta Kia Sportage y estaría oculto en algún punto del departamento de Caaguazú, ahora los investigadores ya solicitaron que se ordene la captura del hombre.
Los primeros capturados
César y su hijo Oliver fueron los primeros capturados bajo sospechas de haber participado como autores materiales del robo, que aparentemente fue facilitado por un empleado infiel de la empresa asaltada.
Aparentemente, el trabajador desleal sabía que por los trabajos de refacción del edificio algunas cámaras y otros elementos técnicos de la seguridad no estaban funcionando y que la suma mencionada estaba depositada en la oficina administrativa. Los datos fueron compartidos con los miembros de esta banda criminal, quienes asestaron el golpe en la madrugada del viernes 10 de abril pasado.