El operativo fue encabezado por el fiscal Itálico Rienzi y agentes del Departamento de Delitos Económicos de la Policía Nacional. Durante la intervención, los investigadores detuvieron a una pareja e incautaron numerosos documentos que exponen el modus operandi de los detenidos.
Según detalló el subcomisario Ángel Vera, el esquema operaba desde noviembre del año pasado. La mujer detenida, principal operadora de la red, captaba a sus víctimas ofreciéndoles oportunidades de inversión a corto plazo vinculadas a eventos de gran convocatoria.
De manera preliminar, la Fiscalía habla de un perjuicio patrimonial conjunto relacionado con los hechos investigados que ascendería aproximadamente a G. 165.399.200.
¿Cómo funcionaba la trampa?
- El anzuelo: se pedía un capital inicial bajo (por ejemplo, G. 2.000.000) con la promesa de retornos del 10% al 20% en apenas dos a ocho días.
- La falsa confianza: al cumplirse el plazo, la mujer pagaba las supuestas ganancias, pero retenía el capital alegando que tenía “otra propuesta mejor” o excusándose con cheques bloqueados.
- El crecimiento de la pirámide: con la confianza ganada, instaba a la víctima a reinvertir montos mayores (hasta G. 6.000.000 u G. 8.000.000) y a invitar a sus amigos, inyectando así nuevo capital al esquema para pagar a los primeros inversores.
- El colapso: cuando la red creció demasiado, el sistema se volvió insostenible y los pagos cesaron definitivamente.
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La táctica para eludir a la justicia
El fiscal Rienzi explicó cuál era la estrategia para evadir la cárcel. Una vez consumada la estafa y ante el reclamo de las víctimas, la procesada firmaba reconocimientos de deuda o pagarés.
“Ella estafaba y luego firmaba un documento que ya era civil y lo apartaba de la acción penal. Le reconocía la deuda a sus víctimas o les firmaba un pagaré y luego lo ‘civilizaba’. Así terminaba la acción penal, jurídicamente tenía una estructura en su modo de actuar”, explicó el fiscal Rienzi.
Durante el allanamiento, los intervinientes hallaron documentos de reconocimiento de deuda por G. 500 millones e, incluso, solicitudes de créditos por montos de entre G. 2.000 millones y G. 3.000 millones.
Evidencias y sospechas de lavado de dinero
En la vivienda allanada no se incautó dinero en efectivo, ya que el esquema operaba netamente a través de transferencias bancarias para evitar la entrega física de billetes. Sin embargo, se encontró una gran cantidad de evidencia documental; entre ellas, cheques y facturas con montos multimillonarios; citaciones previas de la Fiscalía por otras causas; documentación vinculada a una supuesta empresa de transporte.
Sobre este último punto, el fiscal Rienzi adelantó que se investigará un posible lavado de dinero. “Hay una empresa de transporte donde se compró diésel con montos altos, pero yo no veo acá ningún camión, solamente veo un auto. Hay que ver cuál es la trazabilidad del dinero”, explicó.
Instan a más víctimas a perder el miedo y denunciar
Hasta el momento, la Fiscalía caratuló el hecho como estafa en calidad de coautoría, figura que podría agravarse tras el análisis de las evidencias.
Desde el Departamento de Delitos Económicos de la Policía Nacional, el subcomisario Vera hizo un llamado a la ciudadanía para que se acerque a denunciar si fue víctima de este tipo de hechos.
“El paraguayo no quiere denunciar porque no quiere quedar como el výro (sonso). Muchas personas no denuncian. Instamos a esas personas a que denuncien estos hechos para que nosotros podamos investigar y esclarecer el caso”, concluyó el jefe policial.
La mujer procesada, quien ya cuenta con antecedentes por estafa, pasará a declarar en el transcurso del día, a la espera de las medidas que solicite el Ministerio Público al Juzgado.
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