El pedido de interpelación contra el ministro del MUVH, Juan Carlos Baruja (ANR, HC) figura como 10º punto del orden del día de la sesión ordinaria de Diputados, convocada para mañana a las 9:00, y guarda relación con la cuestionada adjudicación de un departamento de “interés social” del MUVH en Luque en favor del senador hasta hace poco aliado cartista Javier Vera, alias “Chaqueñito” y otros.
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El llamativo dictamen en mayoría por el rechazo del pedido de interpelación fue firmado por los diputados cartistas José Rodríguez, Saul González y Rocío Abed, mientras que a favor -y en minoría- votaron los diputados Roberto González (ANR, Añeteté) y Jorge Ávalos Mariño (PLRA, A).
González cuestionó duramente el parecer en mayoría, ya que le recordó a sus colegas que lo que ellos debían de dictaminar es si el pedido reune los requisitos constitucionales para ser sometido ante el pleno o no.
“Lo que se sometió a consideración de la Comisión de Asuntos Constitucionales es si procede o no la interpelación, y el análisis que nosotros debemos hacer es dictaminar si el pedido le afecta a un funcionario que está previsto el artículo 183 de la Constitución”, nada más, a fin de que el pleno tome la determinación, dijo González, que anteriormente fue presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales.
Sin embargo, comentó que sus colegas cartistas analizaron cuestiones que nada tenían que ver en el debate al menos dentro de la comisión, demostrando que la intención es que Baruja -que suena como uno de los potenciales candidatos a vicepresidente para el 2028- ya no sea “molestado” con el tema.
“El argumento de ellos va absolutamente por otro andaribel. Ellos dicen que ya compareció ante la mesa directiva de la Cámara de Diputados, pero resulta que la intervención se debe estudiar por el pleno de Diputados y no en la mesa directiva donde están algunos nada más”, comentó.
Baruja no soportó la “presión”, afirma
El diputado Roberto González dijo que el argumento de que supuestamente ya respondió ante Diputados, por el simple hecho de participó de una breve reunión con la mesa directiva, la cual se vio abruptamente frustrada porque Baruja sufrió un aparente pico de presión ante los cuestionamiento, no es argumento válido contra la interpelación.
Otra contradicción que considera insalvable es que los cartistas “condenan” la adjudicación a Chaqueñito, pero tratan de eximir completamente a Baruja, que es el que tuvo que firmar la adjudicación.
“A Chaqueñito lo condenan por esa adjudicación y al adjudicador no es ni amonestado, son los grandes contrasentidos, porque esto se hizo con la aquiescencia del ministro”, dijo.
Recordó que la interpelación, tiene como consecuencia ‘in extremis’ el voto de censura, que ni siquiera es vinculante. Por el contrario, si no tiene nada que ocultar, es una chance para dar las explicaciones e incluso “salir ovacionado” si logra despejar documentalmente las dudas.
“Él debería de explicar, porque la vez pasada cuando vino, por la presión que sintió pobrecito le sangró la nariz, entonces evidentemente está muy preocupado el hombre, o sino, se hubiera ofrecido y le hubiera dicho a los parlamentarios del oficialismo, señores por favor permítanme ir a explicar”, acotó.
Interpelación dependen de “apéndice”
Para proceder con la interpelación, se requiere de mayoría absoluta, que en el caso de Diputados implica obtener cuanto menos 41 votos (sin importar el número de presentes).
En el caso ideal que estén todos los opositores y colorados disidentes, igual no les alcanzarían los números. Solo podrán lograr la mayoría requerida con los 8 votos de la bancada colorada aliada cartista (ANR, B).
Esto se ve difícil, ya que pese al escándalo, el propio presidente de la República, Santiago Peña le brindó públicamente su apoyo a Baruja, el cual antes fue a obtener la bendición del aun convaleciente presidente del Partido Colorado y líder de Honor Colorado, Horacio Cartes.
En caso de no lograr los 41 votos, el pedido de interpelación irá al archivo.