17 de julio de 2026

El caos en la zona de obras del desagüe pluvial en Santo Domingo desató hoy la furia de los conductores, quienes reclamaron al intendente, Luis Bello (ANR-HC), el casi nulo avance del proyecto. Vecinos y automovilistas viven un infierno ante la total indolencia de la Municipalidad de Asunción. Su antecesor, Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-HC), desvió los bonos G8, destinados para su financiamiento.

Pese a la promesa del intendente de Asunción, Luis Bello (ANR-HC), de retomar las obras de desagüe pluvial, vecinos del fallido desagüe del Abasto reclaman que los trabajos “no resucitaron” tras la Semana Santa. A dos años de la palada inicial, madres y niños caminan entre zanjas abiertas en las calles y veredas. “Nosotros no tenemos por qué pagar sus incumplimientos”, critican.

La paralizada obra de desagüe pluvial de Santo Domingo, iniciada hace 11 meses por Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-HC), exintendente de Asunción, destruye también la avenida Augusto Roa Bastos. Los vecinos advierten al sucesor, Luis Bello (ANR-HC), de posibles acciones penales por el riesgo de vida que corren con cada lluvia.

El desagüe pluvial de General Santos, prometido por el exintendente Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-HC) con los bonos G8 (2020), empezaría a construirse finalmente el próximo lunes 12 de enero. El inicio, confirmado por el Gabinete del actual intendente, Luis Bello (ANR-HC), se daría casi un año después de su palada inicial.

Lugareños señalan que la obra carece de las seguridades necesarias, por lo que para llegar a sus casas, cada día es como un desafío para aventureros. “No hay vallados, no hay luces por la noche y estamos a nuestra suerte”, indicó Montserrat Rojas.

Vecinos del barrio San Pablo manifestaron su preocupación por una obra de desagüe pluvial que comenzó en abril del año pasado y hasta ahora sigue sin finalizar. Este hecho los mantiene prácticamente aislados, pues toda la calle está abierta y por ende intransitable. Un poblador del lugar aseguró que esto lo afectó económicamente, pues ya no entra la misma cantidad de gente a su despensa.