26 de junio de 2026

El Gobierno impulsa una mesa de trabajo para agilizar el proceso de apertura de cuentas bancarias a inversionistas extranjeros. Esto tras sucesivas quejas debido a la traba estatal para gestiones básicas que termina desalentando las intenciones de inversión en nuestro país.
A partir del inicio del actual Gobierno (agosto 2023), la evolución de la remuneración a los empleados de la Administración Central del Estado muestra una trayectoria que plantea interrogantes sobre su sostenibilidad frente a los ingresos tributarios que la financian.
Altas autoridades del Gobierno, comenzando por el propio presidente Santiago Peña, se reiteran en compararse con la administración anterior –la cual, encima, pertenece al mismo partido político– a la hora de autoevaluarse. Últimamente volvieron a hacerlo el ministro de Economía y Finanzas, Carlos Fernández Valdovinos, para justificar los atrasos en los pagos a proveedores y contratistas del Estado, y el presidente del IPS, Jorge Brítez, para defenderse ante la Comisión Permanente del Congreso de los fuertes cuestionamientos a su gestión. Podría entenderse al inicio, pero no cuando ya ha transcurrido más de la mitad del mandato. Los altos cargos conllevan altas responsabilidades y quienes los desempeñan tienen que asumirlas sin excusas y sin culpar a nadie si no se cumplen los objetivos. Y el máximo responsable de lo que ocurra en la administración del Estado ya no es Mario Abdo Benítez, sino Santiago Peña, quien ejerce unipersonalmente el Poder Ejecutivo, según lo establece la Constitución Nacional.

Tras la primera reunión del Gabinete Social de 2026, el Gobierno propuso el fortalecimiento de la clase media como prioridad para este ejercicio. El objetivo es ambicioso, pero necesario: lograr que las monumentales cifras macroeconómicas de los últimos años finalmente se “derramen” de manera tangible en los bolsillos de un sector que hoy representa el 42,7% de la población.
La Feprinco, la organización madre del empresariado paraguayo, lanzó un elocuente mensaje de fin de año, que aborda con objetividad asuntos de importancia y formula reclamos de suma trascendencia para la marcha del país. Empieza afirmando que el actual crecimiento económico sostenido es insuficiente para garantizar el desarrollo, pues debe traducirse en mejores condiciones de vida, mayor productividad, buenos empleos y servicios públicos eficientes. Señala con optimismo que “el país tiene condiciones excepcionales para avanzar: estabilidad, recursos, ubicación estratégica y una cultura de trabajo”, y que estas condiciones generarían un “bienestar general” si hubiera “decisiones correctas, instituciones sólidas y la capacidad de trabajar juntos”. El empresariado concluye con “un llamado a la acción y a la unidad”, manifestando su deseo de construir con el Estado y la sociedad “un Paraguay con gestión moderna, reglas claras y un desarrollo que combine crecimiento económico con calidad de vida”.
Ante la cercanía de las fiestas de fin de año, preocupa mucho al sector gubernamental la sensación de que la gente tiene necesidades. Estas necesidades se manifiestan de diferentes maneras a través del comportamiento y las expresiones populares, y están condicionadas en forma directa a la calidad de vida, donde la alimentación, el transporte y los servicios públicos ocupan los primeros lugares entre las prioridades a ser tenidas en cuenta.