24 de junio de 2026

La acumulación de compromisos pendientes con proveedores del Estado, constructoras, farmacéuticas y otros reabrió la discusión sobre la sostenibilidad fiscal de Paraguay. Para el economista Wildo González, el problema actual no responde a una coyuntura pasajera, sino a un desajuste estructural que viene gestándose de tiempo atrás.
Santiago Peña se había trazado como objetivo para 2026 la obtención del tercer grado de inversión, según lo declaró él mismo ante la prensa y la comunidad internacional en vísperas de la Navidad de 2025, en el marco de la III Reunión de Jefes de Misión de las Representaciones Diplomáticas y Consulares del Paraguay. En menos de tres meses se cayó la estantería. El fisco está en crisis, con una abrupta caída de los ingresos y “monos” por todos lados, la reforma de la Caja Fiscal se quedó en medias tintas, el ministro de Economía fue destituido y la consultora Fitch Ratings acaba de asestarle al Gobierno un duro golpe de realidad, no solamente al negarle el tan ansiado “triplete”, como lo había denominado el propio Peña, sino al poner seriamente en duda su capacidad de contener el gasto y cumplir las metas prometidas.

El ministro de Economía, Carlos Fernández Valdovinos, salió al paso de los cuestionamientos que tildan a la gestión de Santiago Peña como “enemiga de la microeconomía” y que los números no reflejan la realidad paraguaya. Con gráficos, destacó un crecimiento del 6,6% del PIB y una reducción “histórica” de la pobreza. Por otro lado, la ciudadanía espera al menos llegar a fin de mes.


El anuncio de implementar una “Economía de guerra” por bajas recaudaciones revela que Santiago Peña lidera un gobierno de mentiras sobre “grado de inversión”, “crecimiento del PIB” y “austeridad” mientras se dilapidan los recursos y se dispara la deuda pública. Así lo manifestó el presidente del PLRA, Hugo Fleitas, al repudiar que Peña hable de haber creado 142.000 nuevos empleos cuando ninguna industria extranjera se instaló en el país.

Expertos coinciden que la mejora en la calificación de riesgo por parte de Fitch está muy cercana, lo que daría paso al tercer grado de inversión, pero advierten que las tensiones con las proveedoras (constructoras y farmacéuticas) por atrasos en los pagos generan ruido.