23 de septiembre de 2026

A tres años de gestión, el gobierno de Santiago Peña exhibe entre sus principales logros el grado de inversión y el salto del crecimiento económico y de la IED hasta US$ 1.000 millones, pero enfrenta críticas por el estancamiento de la reforma de la Caja Fiscal y un deterioro institucional ligado al sistema de justicia.


Algunos satanizan la deuda, señalándola como la antesala de la insolvencia y el colapso financiero. Otros, en cambio, la consideran una aliada estratégica, capaz de impulsar el crecimiento y la competitividad empresarial. ¿De qué depende que la deuda sea trampolín o piedra en el zapato? La respuesta está en la visión estratégica de quienes toman las decisiones de endeudamiento, porque en el mundo corporativo, la deuda puede acarrear riesgos, pero también convertirse en una aliada estratégica para crecer más rápido de lo que podrían hacerlo únicamente con recursos propios. El desafío para las gerencias financieras y los directorios está en gestionar la deuda con propósito, disciplina y transparencia.

Representantes de la agencia calificadora Moody´s en visita técnica evalúan las condiciones para mantener la calificación o realizar modificaciones. La citada calificadora fue la primera en otorgar “grado de inversión” al país en el 2024.

La posición financiera de Paraguay en los mercados internacionales se ha fortalecido tras la obtención del grado de inversión por parte de Standard & Poor’s Global Ratings en noviembre de 2025, que se suma al alcanzado con Moody’s Investors Service en julio de 2024. A partir de este nuevo escenario, el acceso al financiamiento externo mejora en términos de costos y condiciones, aunque también expone en mayor medida a la economía a los ciclos financieros internacionales y a episodios de volatilidad cambiaria.
Últimamente, las redes muestran un Paraguay que es un paraíso de inversión. Un grupo grande de influencers, inversores extranjeros y “expats” venden un país ideal, con bajos impuestos, energía renovable y una seguridad que, según ellos, es incomparable. Pero esta es una situación desconocida por los propios pasraguayos.
Santiago Peña se había trazado como objetivo para 2026 la obtención del tercer grado de inversión, según lo declaró él mismo ante la prensa y la comunidad internacional en vísperas de la Navidad de 2025, en el marco de la III Reunión de Jefes de Misión de las Representaciones Diplomáticas y Consulares del Paraguay. En menos de tres meses se cayó la estantería. El fisco está en crisis, con una abrupta caída de los ingresos y “monos” por todos lados, la reforma de la Caja Fiscal se quedó en medias tintas, el ministro de Economía fue destituido y la consultora Fitch Ratings acaba de asestarle al Gobierno un duro golpe de realidad, no solamente al negarle el tan ansiado “triplete”, como lo había denominado el propio Peña, sino al poner seriamente en duda su capacidad de contener el gasto y cumplir las metas prometidas.