25 de septiembre de 2026
Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), que es un organismo oficial, en el Paraguay hay unos 246.000 hogares pobres, de los cuales alrededor de 36.500 están en pobreza extrema. Sin embargo, solo en tres programas, Tekoporã, Tenonderã y Adultos Mayores, el Ministerio de Desarrollo Social (MDS) tiene previsto repartir 613.000 subsidios directos cada mes en 2027, de acuerdo con la presentación que hizo el ministro Tadeo Rojas ante la Comisión Bicameral de Presupuesto. A eso hay que agregar otros planes específicos, como Tekoha, comedores comunitarios, pescadores, Hambre Cero, además de toda la política social a través de los ministerios de Salud, Educación y otros entes. Es decir, hay muchos más subsidios que pobres, ¿cómo se entiende?


Durante décadas, el desarrollo global avanzó de forma sostenida, con mejoras significativas en indicadores como la reducción de la pobreza, la esperanza de vida, la educación y el acceso a servicios básicos. Sin embargo, esa tendencia comenzó a perder fuerza y en la actualidad el mundo atraviesa el ritmo de progreso más lento de los últimos 75 años, de acuerdo con el Banco Mundial (BM). El organismo advierte que esta desaceleración representa una ruptura respecto a las mejoras constantes que marcaron gran parte del período posterior a 1950 y plantea dudas sobre la capacidad global para sostener los avances alcanzados en generaciones anteriores.
En un reciente discurso dirigido a los jóvenes, el presidente Santiago Peña decía que en el “Paraguay no hay departamentos ni distritos pobres, solo corren desde atrás”. Alegaba también que el país tiene agua, tierra y energía, y pedía a los jóvenes ser ágiles, correr y moverse más rápido para poder llegar lejos; “podemos hacerlo”, insistía el primer mandatario.

Distintos segmentos de la población tienen diferencias que se profundizan al analizar el lugar de residencia. Los datos más recientes de 2025 dados a conocer por el Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran que si bien el ingreso promedio mensual per cápita a nivel país se sitúa en G. 2.338.037, esta cifra oculta disparidades significativas entre deciles y entre áreas urbanas y rurales.
La pobreza y la pobreza extrema en el Paraguay se han reducido sensiblemente en 2025, según lo confirman los datos divulgados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) a partir de la Encuesta Permanente de Hogares. Más allá de cualquier otra consideración, es una buena noticia, plenamente consistente con el ciclo de crecimiento económico pospandemia que atraviesa el país. El factor excluyente ha sido el incremento de ingresos por la vía del empleo. Eso está muy bien, pero llama la atención la poca o nula, y hasta a veces inversa, incidencia de los planes sociales del Gobierno, pese a la enormidad de recursos públicos que se destina a ello. Esta situación da la pauta de que existen ineficiencia, excesivos gastos administrativos, posibles desvíos y mala focalización en la aplicación de recursos públicos en el área social, algo que se ha denunciado en reiteradas ocasiones.

El reciente informe “Principales resultados de Pobreza Monetaria y Distribución de Ingresos 2025” publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) permite identificar algunos elementos que invitan a una lectura más cuidadosa de los resultados, especialmente al momento de interpretar la mejora en los ingresos y su vínculo con la evolución de la pobreza en Paraguay.