El territorio autónomo no solo fabrica los chips más avanzados que existen en la actualidad, sino que también ensambla la mayoría de los servidores y racks para centros de datos, lo que ha contribuido a disparar sus exportaciones a un récord de 195.741 millones de dólares en el primer trimestre.
Estas son las claves que explican el papel central de Taiwán en el ecosistema de la IA.
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Nvidia, Apple, AMD y otras tecnológicas no disponen de instalaciones propias para producir los chips que diseñan y es ahí donde entra en juego Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC), el mayor fabricante de semiconductores por contrato del planeta.
Según la consultora TrendForce, la compañía cerró el 2025 con una cuota del mercado global de fundición de chips del 70,4 %, muy por encima de la surcoreana Samsung (7,1 %) y la china SMIC (5,2 %). Además, domina el segmento de los nodos avanzados, necesarios para las aplicaciones de inteligencia artificial y computación de alto rendimiento.
Los nodos de 7 nanómetros y tecnologías más avanzadas ya suponen el 74 % de la facturación por venta de obleas de TSMC, cuyo beneficio neto aumentó un 46,4 % el año pasado -hasta un récord de 1,72 billones de dólares taiwaneses (54.664 millones de dólares)- ante la creciente demanda derivada de la inteligencia artificial.
La firma isleña también destaca frente a sus competidores por su tecnología CoWoS (Chip on Wafer on Substrate), una técnica de empaquetado avanzado destinada a los dispositivos más punteros y uno de los grandes cuellos de botella en la producción de chips de IA.
Una vez fabricados, los chips deben integrarse en servidores y racks, el corazón físico de los centros de datos donde se entrena y ejecuta la inteligencia artificial, una tarea que recae mayoritariamente en compañías taiwanesas como Foxconn, Quanta Computer y Wistron.
Foxconn controla cerca del 40% del mercado global de servidores de IA y es el socio principal de Nvidia en las plataformas GB200, GB300 y la nueva Vera Rubin, un auge que ha llevado a su división de servidores a facturar más que la de electrónica de consumo, algo inédito en la historia de la empresa.
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Quanta Computer, que fabrica servidores para los grandes proveedores de servicios en la nube, logró unos ingresos equivalentes a 25.736 millones de dólares entre enero y marzo, de los cuales un 80 % correspondió a la venta de servidores.
Wistron, por su parte, ha visto cómo Nvidia reservaba para todo este año la producción íntegra de una de sus nuevas plantas en el norte de Taiwán, según medios locales.
Más allá de la fundición de chips y del ensamblaje de servidores, Taiwán alberga numerosas compañías que participan activamente en el ecosistema global de la IA, ya sea en el empaquetado y las pruebas (ASE Technology), la refrigeración líquida (Delta Electronics) o el diseño de semiconductores (MediaTek).
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En un contexto marcado por la escasez de algunos componentes críticos, no resulta sorprendente que las grandes tecnológicas inviertan en la isla para asegurarse la mayor capacidad posible: Nvidia ya anunció que gastará hasta 150.000 millones de dólares anuales en Taiwán y AMD avanzó que inyectaría más de 10.000 millones en el ecosistema local de chips.
Según estimaciones realizadas el pasado marzo por el Instituto de Investigación de Tecnología Industrial (ITRI), la producción total de semiconductores de Taiwán alcanzará los 247.200 millones de dólares en 2026, un aumento del 18,3 % con respecto al año anterior.
La relevancia de Taiwán para el desarrollo de la IA -que, según los expertos, no cambiará a corto plazo- coincide con las tensiones con Pekín, que considera a la isla “parte inalienable” del territorio chino, y con el creciente interés de Washington por impulsar la producción de chips en suelo estadounidense.
De hecho, el presidente de EE.UU., Donald Trump, ha acusado en repetidas ocasiones a Taiwán de “robar” la industria de semiconductores de su país y ha evitado comprometerse a defender la isla en caso de una agresión china, lo que podría poner en riesgo el suministro de componentes clave para la economía estadounidense.